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Iván Rivera es profesor principal de Economía en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Completó estudios de doctorado y un master en Ciencias en la Universidad de Chicago. Es licenciado en Ingeniería Comercial y bachiller en Economía por la Universidad Católica de Chile. Ha sido economista, asesor senior del directorio y director ejecutivo alterno en el Banco Mundial; ministro de Industria, Turismo e Integración y jefe del gabinete de asesores del Ministerio de Economía y Finanzas del Perú. Fue presidente del directorio de la Corporación Andina de Fomento y presidente del Grupo Andino. Ha realizado docencia económica en las más prestigiosas universidades del Perú y en el Banco Central de Reserva a nivel de posgrado. Sus temas actuales de interés son el desarrollo económico, la pobreza y el mercado laboral peruano. 3
Iván Rivera PRINCIPIOS DE MICROECONOMÍA: UN ENFOQUE DE SENTIDO COMÚN 4
Principios de microeconomía: un enfoque de sentido común Iván Rivera © Iván Rivera, 2014 © Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 2015 Av. Universitaria 1801, Lima 32, Perú Teléfono: (51 1) 626-2650 Fax: (51 1) 626-2913 feditor@pucp.edu.pe www.fondoeditorial.pucp.edu.pe Prohibida la reproducción de este libro por cualquier medio, total o parcialmente, sin permiso expreso de los editores. ISBN: 978-612-317-069-1 5
PREFACIO Este es un libro introductorio de microeconomía para universitarios. Escribir un libro introductorio supone recorrer temas que son de dominio público en la profesión, el valor que agrega cada autor está en su estilo, su uso particular de los lenguajes (discursivo, gráfico y/o algebraico) que usa para desarrollar esos temas y los ejemplos con que ilustra su aprendizaje. La idea de este libro nació cuando, después de mucho tiempo, en 2008, volví a la enseñanza de economía elemental en el Perú. Al empezar a enseñar me di con la no tan grata sorpresa de que los mejores libros introductorios de microeconomía ilustraban la teoría económica con ejemplos basados casi exclusivamente en la realidad de los Estados Unidos, lo que seguro es muy útil y motivador para los estudiantes americanos; sin embargo, en nuestro país la recepción no fue tan útil ni motivadora y yo, particularmente, me sentía muy incómodo de enseñar el curso introductorio con esos libros. Otra limitación que encontré en dichos libros es que el estilo era muy formal y más adaptado a las culturas anglosajonas. Sentía estas limitaciones y quería superarlas, es por eso que me propuse escribir un libro en el que la teoría microeconómica estuviera ilustrada principalmente con ejemplos de la vida diaria del Perú, donde el estilo fluyera de manera natural directamente del sentido común y que además fuera coloquial. Ustedes lectores juzgarán si he logrado dichos objetivos. En el objetivo de ilustrar la teoría con ejemplos de la vida real peruana el libro usa intensivamente recuadros que citan casos concretos de análisis económico reales sobre el Perú, ejemplos sacados de artículos de los diarios y, principalmente, de los comentarios diarios del Instituto Peruano de Economía y de artículos periodísticos de economistas destacados del Perú —como Richard Webb—, a quienes debo agradecer que me hayan generosamente permitido reproducir sus escritos. Los ejercicios al final de cada capítulo también incluyen casos de discusión sobre la realidad peruana obtenidos de las mismas fuentes. 6
Las explicaciones del libro siguen una línea definida: primero, se da una explicación verbal del fenómeno apelando lo más posible al sentido común; luego, se repite la explicación en términos gráficos; y, por último, cuando el tema es más complejo, se usan también ecuaciones algebraicas. El nivel de requerimiento matemático del libro es mínimo. Basta con dominar el álgebra de nivel escolar para manipular algunas ecuaciones, que en realidad son muy pocas. Lo que sí es necesario es saber construir e interpretar gráficos, porque se usan muy intensivamente a lo largo de todo el libro; para esto último basta con haber llevado el curso de geometría plana de la secundaria. El libro es comprensivo, incluye todos los temas fundamentales, inclusive temas que se consideran difíciles para un libro introductorio, como el análisis del riesgo y la incertidumbre, la información escondida, algo de teoría de juegos e incluye también un apéndice de economía conductual (behavioral economics). Me animé a incluir todos estos temas porque, primero, quiero dar a los alumnos una mirada integral de lo que es la microeconomía hoy; y, segundo, porque creo que los temas, por más complejos que sean, se pueden explicar de manera simple con la lógica económica y el sentido común. Los lectores juzgarán si he sido capaz de desenmarañar esa complejidad. El libro está estructurado en cinco partes. La primera desarrolla los principios de comportamiento del demandante, del oferente y del mercado; luego, desarrolla el modelo básico de oferta y demanda intuitivamente desarrolladas, para después aplicarlo a analizar la incidencia de los controles de precios y cantidades, de los impuestos y del comercio internacional sobre la economía doméstica. La segunda desarrolla los fundamentos de la oferta y la demanda. La tercera explica las diferentes estructuras de mercado. La cuarta analiza las externalidades en mercados privados, en bienes públicos y recursos comunes; y, luego, las extensiones del modelo microeconómico al análisis de riesgo, la información escondida y la nueva economía conductual. El libro concluye, en su quinta parte, con una aplicación del modelo microeconómico completo al tema de la pobreza extrema en el Perú. Quiero agradecer a una clase de cachimbos de Estudios Generales Letras de la Pontificia Universidad Católica del Perú, pues su ronda de aplausos al fin del curso fue lo que me convenció de escribir este libro. Escribir un libro introductorio es una tarea que no ha sido fácil, pues he tenido que aprender mil oficios para culminarlo. Por haberme hecho los gráficos de la 7
primera versión y enseñarme a hacer gráficos, agradezco a mi sobrina, Dania Coz. Por revisar con paciencia y profesionalismo y mejorar sustantivamente la versión final quiero agradecer a mi editor, Teobaldo Pinzás. Finalmente, mis agradecimientos son para mis maestros de microeconomía en la Universidad de Chicago, Milton Friedman y Gary Becker, quienes me enseñaron a comprender a fondo la microeconomía y a respetarla. 8
PARTE I. MOTIVACIÓN, PRINCIPIOS DE COMPORTAMIENTO Y MÉTODOS 9
CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN: ÁMBITO Y FUNDAMENTOS DE LA ECONOMÍA 1.1 INTRODUCCIÓN Queremos en esta introducción motivar al lector a estudiar economía, mostrándole los principales temas que esta ciencia trata de explicar, que son problemas que experimentamos todos, ya sea a nivel individual o a nivel social. Entre los principales temas que analizaremos en este libro están, entre muchos otros, los siguientes: 1. ¿Qué determina el nivel de sueldos y salarios que recibimos? 2. ¿Cómo se generan las oportunidades de empleo en el país? 3. ¿Por qué algunas personas son pobres y otras ricas? 4. ¿Por qué unos países son avanzados y otros atrasados? 5. ¿Qué determina los precios de las casas, automóviles y otros bienes que son los grandes gastos que una familia enfrenta en la vida? 6. ¿De qué depende el precio de los alimentos de la mesa popular y por qué ellos están sujetos a tantas variaciones durante el año? 7. ¿Qué determina el precio de la gasolina, el precio del gas, lo que se cobra por agua y electricidad? 8. ¿Quién se beneficia y quién se perjudica con la exportación de verduras y frutas, también llamada exportación no tradicional? 9. ¿Quiénes ganan y quiénes pierden con los tratados de libre comercio que el país ha firmado? ¿Se beneficia el país en su conjunto con estos tratados? 10. ¿Qué roles juegan nuestro trabajo y nuestros ahorros en la producción de bienes y servicios de nuestra economía? 11. ¿Cómo se determina qué tipo de bienes y servicios se producen anualmente en nuestro país? 12. ¿Cómo se reparte la producción de bienes y servicios del país entre sus ciudadanos? 10
13. ¿A quién beneficia y a quién perjudica la imposición de una salario mínimo? 14. ¿Vale la pena seguir estudios universitarios? Podríamos seguir haciendo este tipo de preguntas indefinidamente, pero ahora vamos a tratar de sistematizarlas o agruparlas en grandes las tres grandes preguntas que trata de contestar el análisis económico: ¿qué producir?, ¿cómo producir? y ¿para quién producir? Estas preguntas se contestan analizando lo que en economía se llama la asignación de recursos, es decir, cómo se usan los recursos humanos y materiales disponibles para satisfacer las demandas de bienes y servicios de la sociedad. A través de la historia se han usado principalmente dos mecanismos para realizar la asignación social de recursos: la planificación central y el mercado. La planificación central define verticalmente qué producir, cómo producir y para quién producir. Esta es una tarea compleja si se quiere realizar a nivel de toda la sociedad y requiere de una enorme cantidad de información oportuna, prácticamente imposible de conseguir, para lograr la asignación de recursos deseada. En contraste, el mecanismo de mercado realiza la tarea de la asignación social de recursos de manera descentralizada en la cual miles de productores, trabajadores, comerciantes y consumidores interactuando en diferentes mercados, cada cual con un conjunto de información relevante a su mercado, generan una asignación social de los recursos. Todos los países del mundo usan una mezcla de planificación y mercado para asignar sus recursos. Muchos enfatizan más los mecanismos de mercado y unos pocos enfatizan más la planificación central. Hay países como Estados Unidos, los países de Europa y Perú, entre otros muchos, donde predomina la asignación de mercado; y unos pocos países como Cuba, Venezuela, Corea del Norte y Rusia donde predomina la planificación como principal mecanismo de asignación de recursos. La planificación como mecanismo de asignación implica tratar de resolver un modelo matemático que determine qué debe producir cada fábrica, qué debe consumir cada consumidor y cómo y con qué tecnologías se debe realizar la producción y la distribución. Esto, debido a la enorme cantidad de información que requiere, es prácticamente imposible de realizar con eficiencia a nivel de todo un país. Por eso, la mayoría de los países del mundo usan predominantemente los mecanismos de mercado que tienden 11
a asignar eficientemente los recursos sociales. El que predomine la asignación de mercado no significa que en economías de mercado no haya elementos de planificación, sí los hay pero están restringidos a sectores específicos como la defensa y seguridad, donde los mecanismos de mercado no funcionan con eficiencia. Nuestro libro se centrará, entonces, en analizar en detalle los mecanismos de mercado de asignación de recursos, que son mecanismos que se extienden a través de todo el tejido económico de la sociedad en la mayoría de los países del mundo, incluido el nuestro. Para capturar la idea central de la asignación de recursos en base al mercado, veamos lo que pasa en un mercado particular en un día cualquiera. 1.1.1 Vamos al mercado No hay manera más vívida de darse cuenta de la magnitud de los problemas que la economía resuelve de manera automática (mediante la coordinación descentralizada de las decisiones individuales de todos los actores económicos) que pensar en lo que ocurre en un mercado vecinal todos los días del año. Todas las mañanas un ama de casa va al mercado y compra una variedad de carnes, verduras, frutas, especias y otros productos. Como ella hay por lo menos mil amas de casa que hacen lo mismo en el mismo mercado todos los días. Todas diligentemente hacen sus compras sin problemas y raudamente regresan a casa a continuar con su día de trabajo. Todo esto es normal y natural en la vida cotidiana de miles de personas. Pero detengámonos a analizar un momento la cantidad de productos que se compran y venden cada día en cualquier mercado, y preguntémonos: ¿quién nos asegura que los mercados estén abastecidos precisamente con los productos que se van a comprar y en las cantidades y los precios a los que estos se van a demandar? ¿Tiene algo que ver el gobierno con esto? No. ¿Hay alguna autoridad central que todos los días planea cómo distribuir los productos en todos los mercados de la nación? No. Entonces, ¿quién coordina estas acciones? La respuesta es: el mercado se organiza descentralizadamente solo, los productores y los comerciantes transan los productos en los mercados mayoristas y los comerciantes venden esos productos a las amas de casa. Las amas de casa tienen planeado qué van a comprar dados los precios; los comerciantes, individualmente, también hacen ese cálculo para saber qué y cuánto van a vender dados los precios; 12
los productores, a su vez, deciden qué producir y en qué cantidades dados los precios. Todas estas decisiones de las amas de casa, de los comerciantes y de los productores se materializan en los mercados, que son la institución clave de la economía en la mayoría de países del mundo. Este proceso de coordinación no tiene nada de mágico, lo único que afirma es que la recolección y el procesamiento descentralizado de la información para tomar decisiones económicas son superiores a la recolección de información centralizada; es decir, la asignación de los recursos se realiza con eficiencia a través del mercado. Esto es muy difícil, sino imposible de lograr, para la economía en su conjunto mediante la planificación central. A esta coordinación espontánea de millones de decisiones que los mercados hacen cada día y que resultan en una asignación de recursos escasos entre sus diferentes usos, personas y empresas, el economista inglés Adán Smith la llamó metafóricamente «la mano invisible». Esta es quizás la idea más potente en economía, pues explica el colapso de la Unión Soviética y sus satélites y la conversión de China en una economía de mercado, lo que le ha permitido progresar a nivel mundial. Por otro lado, también explica la gran virulencia de la Gran Depresión de 1929, así como el enorme impacto de la crisis económica del mundo desarrollado, iniciada con la crisis financiera en Estados Unidos en el año 2008. Los grandes actores en los mercados son los demandantes y los oferentes, es decir, lo que los economistas llamamos abreviadamente la demanda y la oferta, que en conjunto determinan las cantidades y precios a los que se intercambia cada producto. El elemento crucial para tomar las decisiones en todos los mercados está representado por los precios de los bienes y servicios, que determinan qué y cuánto producirán los productores y qué y cuánto demandarán los consumidores en los mercados de bienes y servicios; así como por los precios de los factores de producción, que determinan cómo los productores organizarán la producción y cómo las familias (consumidores) son retribuidas por los productores por su trabajo; y por el aporte de otros factores de producción, como el capital y la tecnología, en los mercados de factores de producción. 1.1.2 Modelo del flujo circular de actividades económicas Los economistas hemos sistematizado la coordinación de actividades económicas arriba descritas a través del modelo de flujo circular, que simplifica la realidad suponiendo que la sociedad consta solo de dos 13
organizaciones básicas: los hogares (compuestos por una persona o grupo de personas que comparten sus ingresos) y las empresas (organizaciones que producen bienes y servicios para la venta), los cuales intercambian bienes y factores en dos grupos de mercados básicos, los mercados de bienes y servicios y los mercados de factores de una economía. Este intercambio genera un flujo circular de actividades económicas que contesta simplificadamente las preguntas claves de qué producir, cómo producir y para quién producir durante un periodo determinado. Los mercados son una institución fundamental en la mayoría de los países de la actualidad. Mercados: son cualquier ámbito o arreglo institucional donde se realizan intercambios y/o transacciones. Revisemos algunas definiciones elementales. Los bienes y servicios son cualquier entidad o meta deseada que genera utilidad a la persona, como alimentación, habitación y vestido. Los factores de producción son recursos que se usan para producir bienes y servicios, con la particularidad de que no se extinguen al producir esos bienes y servicios. Los insumos, como por ejemplo el fierro esponja, que es un insumo para producir acero, se consumen en el proceso de producción, mientras que los factores de producción, como las maquinarias y el trabajo, no. Finalmente, los recursos son algo que puede ser usado para producir cualquier otra cosa y, además, abarcan el trabajo, el capital y los recursos naturales (de los que salen los insumos) para producir bienes y servicios. En algunos casos la palabra «insumos» se usa para referirse tanto a los factores como a los recursos y los insumos propiamente dichos. En la economía moderna normalmente los hogares y las empresas intercambian bienes, servicios y factores de producción por dinero. El dinero en la actualidad no tiene valor intrínseco, solo tiene valor de cambio y sirve para facilitar las transacciones. El gráfico 1.1 muestra el modelo de flujo circular que describe cómo los mercados coordinan las transacciones entre los hogares y las empresas mediante dos flujos circulares, el flujo de dinero y el flujo de bienes y factores de producción. Los hogares compran y las empresas venden bienes y servicios en el mercado de bienes y servicios, y determinan qué producir. Por otro lado, en los mercados de factores, los hogares venden y las empresas compran los factores de producción (trabajo y capital). Allí 14
los hogares obtienen ingresos con los que compran la producción de las empresas, determinando así la distribución del ingreso entre los factores de producción y para quién se produce. Además, las empresas, con los servicios de los factores comprados en el mercado de factores y la información sobre la demanda por bienes y servicios de los hogares, determinan cómo producir. Todo está interrelacionado. En los mercados de factores de producción el dinero circula de las empresas a los hogares y los servicios de los factores de producción circulan de los hogares a las empresas. En los mercados de bienes y servicios el dinero circula de los hogares a las empresas y los bienes y servicios circulan de las empresas a los hogares. Gráfico 1.1 Flujo circular de actividades económicas Este modelo representa los flujos de dinero, bienes (y servicios) y factores en la economía llevados a cabo por los hogares como demandantes de bienes y oferentes de factores de producción, con las empresas como oferentes de bienes y servicios y demandantes de factores de producción. La manera como una sociedad responde a las tres preguntas: qué, cómo y para quién producir, determina una asignación de recursos; es decir, cómo los recursos se dividen entre los diferentes bienes, las diferentes empresas que los producen y entre los diferentes miembros de la sociedad transformados en ingresos y, luego, en bienes y servicios. Al estudio del comportamiento de individuos y empresas que determina una asignación de recursos (factores de producción, recursos naturales e 15
insumos) entre diferentes bienes y servicios para producirlos y distribuirlos se le llama microeconomía. La microeconomía se llama también la ciencia de las decisiones porque estudia las decisiones que subyacen en el intercambio de mercado; es decir, las decisiones de los hogares como consumidores o demandantes y de las empresas como productores u oferentes en los mercados de productos, así como las decisiones de los hogares como oferentes de factores de producción y de las empresas productoras como demandantes de los mismos en los mercados de factores. Todo esto resulta en una asignación de recursos en cada mercado y en un nivel de eficiencia determinado para la economía en su conjunto. El análisis económico también abarca la macroeconomía, que será objeto de otro libro en el futuro. Esta disciplina estudia el comportamiento agregado de los agentes económicos y los problemas de inflación, recesión, desempleo y crisis que afectan a la economía en su conjunto. También estudia el crecimiento económico. Pasemos ahora a describir los pilares en los que los actores económicos —hogares y empresas— se basan para tomar sus decisiones económicas: los principios de acción de los hogares y de las empresas en el ámbito de la economía. 1.2 FUNDAMENTOS DEL ANÁLISIS ECONÓMICO Empecemos describiendo los roles de las personas desde el punto de vista económico. Las personas tienen tres roles económicos en la sociedad. Primero, son consumidores de los bienes y servicios que la sociedad provee. Segundo, son ofertantes de insumos para producir dichos bienes y servicios; el principal insumo que se oferta es el trabajo de cada persona, pero también ellos pueden ofertar otros insumos que la familia posee, como los ahorros de la familia en el sistema financiero, las tierras de su propiedad o los bienes de capital que poseen. Tercero, son productores; es decir, son los que fabrican los bienes y servicios —con los insumos que las familias poseen— que los consumidores demandan. El postulado económico fundamental acerca del comportamiento de las personas en los tres roles que desempeñan en el mundo económico es que las personas toman decisiones (hacen elecciones) con un propósito definido en un mundo de escasez y que, al tomar estas decisiones, interactúan con otras personas para lograr sus propósitos. 16
Así, en cuanto consumidores, las personas toman decisiones (hacen elecciones), con el propósito de maximizar su bienestar (personal/familiar), sujetas a un nivel de recursos dados (restricción de presupuesto). Los oferentes de insumos, en particular las personas que ofrecen trabajo en el mercado de trabajo, hacen su elección sobre cuánto trabajar y cuánto hacer otras cosas con el propósito de maximizar su bienestar; esta decisión está sujeta al tiempo que tienen para dedicarse a esas actividades, el cual está limitado a veinticuatro horas por día. De igual manera, los productores hacen sus elecciones de insumos para la producción de bienes y servicios con el propósito de maximizar sus utilidades, y las hacen sujetos a la tecnología de transformación de insumos en bienes y servicios que los economistas denominamos función de producción. En concreto, en lo que resta del capítulo vamos a analizar en detalle los componentes del postulado general de comportamiento de las personas en su tres roles económicos. Analizaremos un conjunto de principios del comportamiento individual que las personas aplican para tomar sus decisiones con un propósito definido. Explicaremos los conceptos centrales de escasez y costos de oportunidad, así como el significado de los incentivos en el comportamiento de los individuos y el hecho de que los individuos implícitamente hacen cálculos en el margen; es decir, en sus decisiones comparan el costo-beneficio de consumir, producir y ofertar una unidad más de un bien o factor de producción versus otro. La coordinación o interacción económica en que los individuos se involucran al tomar sus decisiones, tiene otro conjunto de principios que denominaremos principios de coordinación económica, que se plasman en el intercambio en el mercado. Veremos cómo el mercado coordina, a través de los precios, la interacción de las decisiones individuales. Además, analizaremos el intercambio o el comercio y sus corolarios: la especialización y las ganancias de comerciar. Luego, definiremos el equilibrio en la interacción de mercado, para terminar definiendo la eficiencia y contrastándola con la equidad. Sobre estos principios se construyen la mayoría de las teorías y los modelos económicos. 1.2.1 Principios de comportamiento individual: el homo economicus Pasamos ahora a detallar los principios de comportamiento económico de los individuos (hogares), los que forman la base de las predicciones que el 17
análisis económico deriva del comportamiento económico individual y social. Por comportamiento económico individual entendemos el conjunto de decisiones/elecciones que el individuo toma/hace en un mundo de escasez. Los principios que vamos a describir conforman lo que se entiende como comportamiento racional de los individuos, es decir, el comportamiento económico que tiene como objetivo maximizar el bienestar individual. Este comportamiento racional es lo que algunos llaman el homo economicus. No está de más decir que el valor de está caracterización está íntimamente ligado a su capacidad de explicar los problemas económicos en la realidad; en otras palabras, el test último de estos principios de comportamiento es su capacidad explicativa y no necesariamente su realismo. El siguiente ejemplo nos muestra el grado de racionalidad que se observa entre campesinos pobres en la sierra del Perú, lo cual nos alienta creer que el supuesto del homo economicus es acertado. Recuadro 1.1 ¿Existe el homo economicus?: ¿sabe más el ingeniero agrícola que el minifundista serrano? Un ingeniero llega a las alturas de Puno y observa para su asombro que el campesino Juan Mamani, de escaso nivel educativo, tiene dos lotes de terreno muy pequeños situados uno un kilómetro más arriba que el otro. El ingeniero entonces ve la oportunidad de aconsejar a Juan sobre las ineficiencias del minifundio y le dice: «Juan, por qué tienes dos lotes tan chicos y vas de arriba abajo a trabajar la tierra desperdiciando tiempo y esfuerzo cuando lo que podrías hacer es vender el lote más alto, comprar el adyacente al tuyo aquí en la parte más baja y cultivar un solo lote grande más eficientemente». Juan le responde: «ingeniero, eso no me conviene pues con estos dos lotes repartidos en diferentes alturas (pisos ecológicos) me puedo defender mejor cuando viene la helada y no perder todos mis cultivos. Si tuviera todos mis cultivos en un solo lote corro el riesgo de que la helada arrase con todos mis cultivos y me quedaría sin comer». En realidad Juan, el campesino de escaso nivel educativo, está aplicando un principio muy sofisticado para defenderse contra el riesgo de la helada, el principio que el decir popular resume en: «no poner todos los huevos en la misma canasta». Se puede afirmar, entonces, que los campesinos de escaso nivel educativo tienen la misma racionalidad que el común de las personas citadinas con mayor nivel educativo. La forma de pensar en economía se basa en economizar, lo que implica por un lado evaluar alternativas y hacer elecciones para lograr el mejor resultado en lo referente a qué producir y cómo producir; esto resulta en un pago a los factores de producción que contribuyeron a la producción. Por 18
otro lado, cuando los factores de producción reciben sus ingresos, ellos evalúan alternativas y hacen elecciones para lograr el mejor resultado en lo referente a qué consumir y cuánto consumir de cada bien y servicio. Lograr el mejor resultado requiere de tomar decisiones, de manera que el individuo maximice su bienestar y que el productor maximice las utilidades de su negocio. Veamos ahora los principios que subyacen en las elecciones individuales, que son las decisiones que el individuo toma de hacer algo para maximizar su bienestar, lo que a su vez implica, como en toda elección, descartar lo que no se ha elegido. Vale decir, el individuo elige entre alternativas y cuando toma una, descarta otra. Los principios que veremos a continuación son los que guían este proceso de elección y permiten al individuo sacar el máximo provecho de sus elecciones. a. La escasez, el principio guía del comportamiento individual En un paraíso terrenal, donde todo es abundante e ilimitado, la economía no tendría razón de ser pues no se presentaría la necesidad de economizar, que es la base de la existencia de los problemas económicos. En el planeta Tierra, a diferencia del paraíso terrenal, el individuo no se siente satisfecho con lo que tiene, siempre desea más. El individuo siente la escasez pues sus deseos son ilimitados, mientras que los recursos para satisfacerlos son escasos. Por eso, nada es gratis, todo tiene su costo. Como existe la escasez, no se pueden satisfacer todos los deseos de los individuos; por lo tanto, ellos están obligados a elegir qué deseos y en qué cantidad quieren satisfacer. Los recursos escasos (que son algo que puede ser usado para producir cualquier otra cosa e incluyen los recursos naturales, el trabajo, el capital y los insumos) sirven para producir los bienes (que son cualquier entidad o meta deseada, como comida, ropa, vivienda y descanso) que eligen los individuos para satisfacer aquel subconjunto de deseos que maximizan su bienestar dentro del universo ilimitado de deseos. Cada persona quiere más de lo que tiene y desea una multitud de bienes; por eso, cada persona elige entre los diferentes bienes los que más incrementan su bienestar. Recuadro 1.2 Altruismo y escasez El hecho de que las personas prefieran más bienes que menos bienes no significa que la solidaridad o el altruismo no se toman en cuenta en el análisis económico. Cuando 19
hemos afirmado que las personas prefieren más bienes a menos bienes no hemos afirmado que los bienes que obtienen necesariamente los van a consumir. Muchas personas lo que quieren es tener poder de decisión sobre el uso de esos bienes. Los bienes que las personas poseen pueden ser usados para causas nobles y no en cantidades insignificantes, sino más bien muy significativas. Un ejemplo reciente es el de Bill Gates y Warren Buffett, dos de los hombres más ricos del mundo, quienes han donado la mayoría de sus fortunas para ayudar a los más necesitados. El caso de Warren Buffet es muy singular, pues él decidió donar su fortuna a la fundación de Bill y Melinda Gates por considerar que esta fundación podía hacer un mejor y más efectivo uso de su dinero para apoyar a los pobres que otras entidades dedicadas a estos temas. Se pueden ver detalles de los trabajos que realiza la fundación en www.gatesfoundation.org. b. Costo de oportunidad: elección entre alternativas. ¿Qué elegir? Al elegir, uno elige una alternativa y descarta otra. El costo de elegir una alternativa es la segunda mejor alternativa sacrificada. El costo de hacer algo en un mundo de escasez es el costo de oportunidad; es decir, lo que se sacrifica para realizar la acción elegida. La elección es una elección entre alternativas. Como hay escasez, siempre hay que elegir; por lo tanto, todos los costos son costos de oportunidad. Por ejemplo, para asistir a clase yo tengo que sacrificar otras actividades, como estudiar otro curso o navegar en el Internet, trabajar o dormir, etcétera. De hecho, todos pensamos y experimentamos los costos de oportunidad, aunque no lo hagamos explícitamente. El costo de oportunidad está en la base de las elecciones individuales pues, al final, todos los costos son costos de oportunidad. En la evaluación de costos de oportunidad se sopesan alternativas, se evalúan cursos de acción; es decir, los costos de oportunidad son decisiones sobre tomar un curso de acción versus otro. Para aclarar el concepto de costo de oportunidad, veamos algunos ejemplos concretos. Veamos primero un caso en que el costo de oportunidad es mayor que el costo monetario. Una de las decisiones importantes en la vida es estudiar o no estudiar en la universidad: ¿cuál es el costo de oportunidad de estudiar en la universidad? Lo más obvio es contabilizar como costo todos los gastos en los que se incurre para asistir a la universidad mientras dure el tiempo de estudio, como los pagos de pensión, pasajes, libros y útiles. Está bien contabilizar los gastos monetarios, pero no es suficiente pues hay algo 20
más que se sacrifica: el uso alternativo de ese tiempo que gastaste para ir a la universidad. Las actividades que podrías haber realizado en vez de asistir a la universidad también son parte de lo que sacrificaste por ir a la universidad; por lo tanto, podemos estimar un costo adicional, que es el dinero que habrías ganado trabajando si hubieras elegido no asistir a la universidad, para llegar a un estimado más real del costo efectivo de asistir a la universidad. Veamos otro ejemplo en el que el costo monetario no es parte del costo de oportunidad. Tomemos el caso concreto de los alumnos que tienen la opción de tomar un curso de economía o uno del mismo número de créditos, pero de antropología, como electivos y que eligen tomar el curso de economía. Ellos ya han pagado por un número de créditos para seguir un curso electivo, por lo tanto, si toman economía en vez de antropología no están sacrificando el dinero que han pagado por esos créditos, sino la opción de tomar el curso de antropología; en otras palabras, el costo de oportunidad de seguir el curso de economía es perderse el curso de antropología. Analicemos otro ejemplo que muestra cómo el costo monetario puede o no ser parte del costo de oportunidad dependiendo de las circunstancias. Supongamos que una persona está en Cusco por un tiempo limitado por única vez y que ha reservado un dinero porque quiere ir a Sacsayhuamán o a Pisac, pues no le alcanza el tiempo para visitar ambos lugares. Supongamos también que los gastos de traslado a cualquiera de estos sitios son de S/. 50. ¿Cuál es el costo de ir a Pisac? Pues el costo de privarse de ir a visitar Sacsayhuamán, más no los gastos de traslado, que dicha persona iba a pagar de todas maneras así hubiera ido a Sacsayhuamán. Supongamos ahora que antes de hacer el tour esta persona descubre que están haciendo una promoción de visitas gratis a Sacsayhuamán. ¿Cuál sería el costo de ir a Pisac en estas circunstancias? En este caso, el costo sería el privarse de ir a Sacsayhuamán y los S/. 50 de traslado a Pisac, pues ahora esa persona sí estaría sacrificando S/. 50 por ir a Pisac. c. Evaluación marginal: sopesar el costo-beneficio de hacer una unidad más de una actividad. ¿Cuánto más? La gente no solo elige entre alternativas de qué producir o qué consumir, también elige cuánto consumir y cuánto producir de determinados bienes. Una ama de casa, al ir al mercado, no solo decide qué productos va a comprar, sino también las cantidades que comprará de cada uno de ellos. 21
Para economizar en un mundo de escasez la gente decide no solo elegir un bien o acción versus otro como alternativas, sino también cuánto de lo que elige va demandar, lo que vendría a ser una decisión en el margen. Las decisiones con respecto a realizar más o menos una actividad o comprar más unidades o menos unidades de un bien son decisiones marginales. Antes de tomar estas decisiones el individuo sopesa la alternativa de comprar una unidad más del bien demandado versus no hacerlo, para lo cual hace una comparación de los costos y beneficios de tomar la decisión. A esto se le llama análisis marginal. Un ejemplo de decisiones en el margen es: el ama de casa, al hacer las compras del mercado, debe decidir cuánto de cada producto comprar y toma esta decisión comparando implícitamente qué beneficio deriva de adquirir cierta cantidad de un producto versus sacrificar otro producto (o una parte de él); es decir, calcula su costo oportunidad en el margen. Veamos otro ejemplo: un sujeto se pregunta si debe tomar una taza de café adicional. Antes de decidir, el sujeto compara el beneficio que le brinda tomar una taza adicional de café con el costo de la misma. El mismo proceso se repite al comprar un kilo más de carne, estudiar un año más de universidad, producir un auto más, contratar un trabajador más, etcétera. d. La gente reacciona ante los incentivos ¿Cómo elige o toma decisiones la gente? Debido a que tiene como objetivo maximizar su bienestar —sujeto a recursos que son limitados—, la gente responde a incentivos. El incentivo es lo que motiva a la gente a actuar para maximizar su bienestar en presencia de escasez y la incita a reaccionar ante cambios en el ambiente con el objetivo de maximizar su bienestar. En concreto, afirmamos que la gente saca provecho (se incentiva con) de las oportunidades para mejorar. Los incentivos son la base de las predicciones sobre el comportamiento individual. Por ejemplo, cuando sube el precio de la gasolina, más personas transforman sus carros a gas; si baja el precio del pollo, la gente compra más pollo; si suben los sueldos de los egresados de economía, más gente estudiará economía. La gente responde a incentivos, es decir, cambia su comportamiento cuando la circunstancia cambia para mejorar su bienestar. 22
Recuadro 1.3 «Quien parte y reparte se queda con la mejor parte» Visualicen una mamá con sus tres hijos, Juana, Pedro y Luisa, antes de hacer sus loncheras para el colegio. La mamá ha preparado una sabrosa torta de chocolate redonda y la quiere repartir entre sus tres hijos. Para hacerlo tiene dos opciones. La primera es decirle a Juana que parta la torta y escoja primero su pedazo. En ese caso, Juana aplicará la regla «el que parte y reparte se queda con la mejor parte» y escogerá el pedazo más grande. La segunda opción de la mamá es decirle a Juana que parta la torta, pero que sus hermanos escogerán sus pedazos primero. En este segundo caso, Juana partirá la torta en partes iguales, pues los incentivos para Juana son diferentes que en el primer caso. El hecho de que la gente saque provecho de las oportunidades para mejorar es la base de todas las predicciones de los economistas sobre el comportamiento individual. Los campesinos también reaccionan a incentivos, también tienen comportamiento racional, como lo muestra el siguiente recuadro: Recuadro 1.4 «Los campesinos son eficientes pero pobres» El tema de cómo reaccionan las personas a los incentivos ha traído mucha discusión sobre la relevancia del análisis económico moderno en sociedades agrarias atrasadas, donde supuestamente los campesinos no aprovechan las oportunidades para mejorar pues no responden a los incentivos económicos. Theodore Schultz, premio Nobel de Economía, en su famoso libro Transformando la agricultura tradicional, luego de un análisis detallado del comportamiento del campesino en las serranías de Guatemala, descubreque los campesinos, así como cualquier otra persona, aprovechan las oportunidades para mejorar y que sí responden a incentivos. Esto lo llevó a explicar su atraso y pobreza no por su falta de capacidad para economizar y hacer bien las cosas, que la tenían, sino más bien por la falta de acceso a tecnologías e insumos modernos que podrían elevar su productividad enormemente si se les daba la oportunidad de usarlos. Resumió Schultz su diagnóstico sobre el atraso campesino con su famoso dictum: «los campesinos son eficientes pero pobres», lo que no hace más que corroborar que la respuesta a incentivos es parte integrante del comportamiento del campesino por más atrasado que este se encuentre. El análisis racional no implica que las personas estén conscientes de su racionalidad. Los postulados arriba descritos forman la base del análisis lógico y racional para derivar explicaciones del comportamiento económico observado. Ninguno de los postulados requiere que la gente esté consciente de ellos, así como la ley de la gravedad o las leyes de la genética no requieren que la gente esté consciente de ellas para que se 23
cumplan. Los postulados simplemente afirman que la gente muestra ciertos patrones de respuesta a cambios en su medio ambiente que son predecibles y consistentes. ¿Significa esto que la economía asume que las personas son racionales? No, pero el análisis de su comportamiento sí es racional; es decir, el análisis de su comportamiento es una teoría consistente y lógica de la cual uno es capaz de derivar formas de comportamiento que, si son corroboradas con la observación, hacen de la teoría racional una teoría válida empíricamente. Nada en la teoría económica se basa en la premisa de que la gente es racional o consistentemente lógica en sus procesos de pensamiento, sino en que actúa como si fuera lógica y racional. Una teoría económica lógica y racional será empíricamente válida si ella deriva comportamientos que se pueden comprobar en el mundo real; si no lo hace, es una teoría inservible. La economía es entonces la ciencia de la escasez, de la elección y del costo de oportunidad en el marco de individuos que responden a incentivos para mejorar su bienestar. La economía estudia el comportamiento competitivo y cooperativo de los individuos para resolver los conflictos de interés que surgen de que los deseos de los individuos excedan lo que está disponible. 1.2.2 Principios de coordinación económica: la mano invisible nuevamente Procedemos ahora a estudiar los principios que rigen la interacción de las decisiones individuales, las cuales se derivan de los principios de comportamiento individual y guían la coordinación de las actividades económicas en una economía de mercado. La coordinación de las actividades económicas en una economía de mercado es automática. Ningún ente central organiza la interacción, la cual se da a través del intercambio o comercio voluntario entre la partes; el intercambio se organiza solo por convergencia de voluntades y es el reflejo de una multitud de decisiones descentralizadas. Esta automaticidad es el rasgo común de la operación de las economías de mercado y a su vez la fuente de su enorme productividad y eficiencia. En la automaticidad del mercado está implícita una enorme cantidad de información que es procesada a través de un sistema de toma de decisiones descentralizado. En él, cada individuo, productor o comerciante toma decisiones en base a la información que proveen los precios de mercado y 24
a sus preferencias de acción y/o su tecnología. El supuesto de que la información que proveen los precios de mercado es adecuada es cuestionado como irrealista, pero un momento de reflexión nos dará mejor idea de su alcance. Muchos de los mercados en los que participan los individuos son repetitivos, o sea que el individuo aprende y perfecciona su participación en los mismos. Hay un dicho en economía que es muy cierto: «usted puede engañar a algunas personas parte del tiempo, pero no puede engañar a todas la personas todo el tiempo»; es decir, la gente aprende de sus errores y eso mejora su sistema de información para tomar decisiones. Este tipo de sistema resulta, por lo general, en una organización de la producción y distribución con alto grado de eficiencia; es decir, con un mínimo de desperdicio. Sin embargo, el hecho de que la coordinación sea automática no implica que las elecciones sean independientes, pues las elecciones de una determinada persona dependen en gran medida de las elecciones hechas por los demás, como lo veremos seguidamente al estudiar los principios de coordinación económica. Pasemos a ver los principios que sustentan este resultado tan asombroso de la interacción de las decisiones individuales. a. En el intercambio o comercio voluntario todos ganan El intercambio de bienes y servicios es una de las formas de interacción más importantes y persistentes en la economía de mercado. Contrastando una situación de intercambio con una de autarquía se pueden ver más claramente las ganancias del intercambio. En una situación de autarquía — es decir, sin comercio o intercambio— una persona tendría que producir todo lo que consume, su comida, vivienda y vestido. Es una situación como la de Robinson Crusoe, con enormes limitaciones por el hecho de tener que hacer todo uno mismo. Si se abre la posibilidad de intercambiar y comerciar, se abre simultáneamente la posibilidad de especializarse en lo que uno mejor produce e intercambiarlo por otras cosas que necesita pero no produce tan bien. El comercio entonces permite una división del trabajo en la cual cada miembro que intercambia se especializa en las cosas que mejor sabe hacer y compra las que no sabe hacer tan bien, de forma que cada miembro obtiene más bienes que si no hubiera intercambiado; es decir, que si se hubiera quedado en la autarquía. El aumento de la producción derivado del intercambio se debe a la especialización, pues cada persona se especializa en lo que mejor sabe hacer. Así, la economía 25
como un todo puede producir más cuando cada persona se especializa en una tarea o actividad y comercia con otros. El intercambio crea valor. b. Los mercados convergen al equilibrio Una situación económica está en equilibrio cuando ningún individuo puede mejorar haciendo algo diferente; es un estado donde no hay incentivos para cambiar la situación, en el que las voluntades convergen hacia el mantenimiento de la situación. Para captar mejor la idea de equilibrio preguntémonos: ¿qué pasa si hay un cambio que altera la situación de equilibrio? Lo que la economía postula es que luego del cambio surgen reacciones en las decisiones individuales, basadas en el principio individual de que la gente responde a incentivos, que llevan a la economía o al mercado relevante a converger a un nuevo equilibrio. El hecho de que los mercados se muevan hacia el equilibrio hace que, cuando algo cambia, nosotros podamos esperar que ellos se comporten de una manera predecible, es decir, que converjan a una nueva situación de equilibrio. La gente que va al mercado puede confiar en que podrá comprar la cantidad y variedad de productos que desea al precio de equilibrio de mercado, pues a ese precio todos los que demandan el producto lo encuentran. Veamos un ejemplo para asentar más el concepto de equilibrio. Supongamos que estamos en la taquilla de una sala de conciertos comprando tickets para ver a Paul McCartney y que hay dos ventanillas abiertas. Cuando llegamos observamos que las colas para ambas son de la misma longitud y que conforme vienen más compradores la longitud de las colas se agranda, pero ambas siguen de igual longitud; es decir, se mantiene un equilibrio en el tamaño de las colas. Los compradores hacen cola y de manera natural convergen a que el tamaño de las colas sea igual. Suponga ahora que las colas son tan largas que la administración decide abrir una nueva ventanilla, ¿qué pasa ahora con la longitud de las colas para las tres ventanillas? En cuestión de minutos la gente observa y llena la cola de la nueva ventanilla hasta que su longitud queda igual a la de las dos restantes, con lo que se produce un nuevo equilibrio en el que las colas mantienen una longitud igual. El hecho de que las personas aprovechen las oportunidades para mejorar nos permite esperar que las colas se igualen luego de abrir la tercera ventanilla. El precio implícito que iguala las colas es la minimización del tiempo que todos los participantes en la cola 26
desean. La minimización del tiempo de espera es el mecanismo que hace igualar las colas, es decir, converger al equilibrio. c. Los mercados normalmente llevan a la eficiencia Los incentivos implícitos en una economía de mercado normalmente aseguran que los recursos escasos se están usando eficientemente; es decir, que las oportunidades para que la gente experimente una mejoría en su situación no se están desperdiciando. ¿Por qué sucede esto en una economía de mercado? Aunque todavía no hemos analizado los mercados en detalle podemos decir que, dado que en una economía de mercado los individuos responden a incentivos y son libres de elegir qué consumir y qué producir, las oportunidades de ganancias mutuas son normalmente aprovechadas. Si hay oportunidad de mejorar, la gente normalmente reaccionará aprovechando esas oportunidades hasta extinguirlas y llegar a la eficiencia en la asignación de recursos. Veamos a continuación el concepto de eficiencia más en detalle. 1.3 EFICIENCIA Y EQUIDAD EN LA ASIGNACIÓN DE RECURSOS El desperdicio de recursos no le sirve a nadie, la eficiencia es lo opuesto al desperdicio. Supongamos que la mayoría de la fuerza policial de Miraflores se la pasa concentrada patrullando el Parque Kennedy, proceder que deja al resto de barrios desprotegidos. Esa es una asignación ineficiente del tiempo de la policía, pues una mejor distribución de la policía por todo el distrito reduciría sustancialmente el crimen y mejoraría el bienestar de los vecinos. En los estacionamientos reservados de las playas privadas se puede observar la ineficiencia en acción pues hay una significativa cantidad de parqueos vacíos (reservados), arreglo que genera un ineficiente uso de los lugares de estacionamiento en tanto hay varios de ellos que no se usan. Si se eliminaran los parqueos reservados, los lugares estarían ocupados a plenitud y se obtendría el máximo provecho. Así como en el caso de la policía y los parqueos, otros recursos escasos se pueden usar de diferentes maneras, con diferentes «eficiencias». La eficiencia, un concepto central en economía, nos da el patrón para evaluar cómo se usan los recursos escasos de la sociedad. Pero, ¿qué es exactamente la eficiencia? Una economía es eficiente si explota todas las oportunidades para mejorar la situación de algunas personas sin empeorar la de otras. 27
Las ganancias del intercambio generan una economía eficiente pues, dado que el intercambio es voluntario y que la gente reacciona a incentivos, no hay manera de reasignar los bienes (para mejorar a unos sin perjudicar a otros) que genere más bienestar que el que se deriva de dicho intercambio. La eficiencia entonces nos garantiza que a los recursos escasos se les está sacando el máximo provecho, que no hay desperdicio, que se está produciéndo la máxima cantidad posible de bienes y servicios. El significado de la eficiencia en la asignación de recursos se puede ilustrar con claridad en el siguiente recuadro, que contrasta un periodo de alta ineficiencia en la asignación de recursos con otro de alta eficiencia dentro del marco de la historia reciente del Perú. Recuadro 1.5 Productividad y eficiencia en el Perú contemporáneo La contratación de un costoso jugador no hace al equipo. Pizarro o Messi probablemente no sacarían al Sporting Huancayo del fondo de la tabla. Para estar arriba se requiere una buena gestión del equipo como un todo. En la economía pasa algo similar: no es una seguidilla de inversiones la que levanta al país, sino la calidad y la eficiencia en el manejo de todos los recursos, los nuevos y los que ya estaban. La historia económica lo comprueba. En las últimas décadas hemos vivido dos etapas con resultados dramáticamente diferentes. La primera duró veinte años, de 1970 a 1990, y en ese periodo se hizo un esfuerzo importante para desarrollar al país a través de la inversión en el marco de una economía intervencionista y estatista. En promedio, las nuevas inversiones alcanzaron el no despreciable nivel de 21% del producto nacional. Se llevaron a cabo ingentes inversiones de todo tipo, en fábricas, carreteras, energía, minas y negocios diversos, un gasto que sumó nada menos que un quinto de la riqueza nacional en todo ese periodo. Pero el resultado de todo ese sacrificio fue cero, incluso negativo, porque al final el país estaba más pobre que cuando se inició el periodo. Inversión tras inversión se fueron al agua. La segunda etapa empezó en 1990 y continúa aún. Nuevamente se han venido realizando importantes inversiones de todo tipo, que llegaron a representar la apreciable cifra de 20% del producto nacional. Sin embargo, esta vez, el resultado ha sido notablemente superior: el nivel de vida promedio de la población se ha elevado en 74% y la pobreza se ha reducido. Se ha logrado muchísimo más, invirtiendo incluso un poco menos. La diferencia ha sido que además de invertir, hemos elevado la productividad de todo lo que tenemos. Lo que cambió fue la manera de gestionar la economía como un todo, especialmente integrándonos al resto del mundo, cuidando más la estabilidad monetaria y dejando más margen de acción al productor privado. Algunos dirían que hemos pasado de una economía intervencionista a una neoliberal, pero los adjetivos no importan tanto como los resultados. 28
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