Principios de microeconomía

Fuente: Lagos Escobar, Ricardo (2011). Chile 2030 (una invitación a pensar colectivamente) (pp. 9-10). Recuperado de: www.cooperativa.cl/noticias/site/artic/20110318/asocfile/20110318085251/lagos.pdf Utilicemos nuevamente partes de la historia reciente del Perú para analizar cómo ha evolucionado la equidad en nuestro país. El periodo de alto crecimiento de la economía peruana entre 1950 y 1965 fue uno de crecimiento sin equidad (es el caso de eficiencia sin equidad). La economía creció por casi una generación a más de 6% anual. Era la época de la economía dual, con un sector moderno (comprendido por la agroexportación y la minería) ligado al comercio internacional y abierto a la inversión extrajera; y un sector tradicional (comprendido por la agricultura tradicional), atrasado y aislado de la modernidad y de los frutos del crecimiento económico. Este periodo de la economía peruana se puede caracterizar como uno eficiente (pues la mejora del bienestar del sector moderno se llevó a su máximo potencial sin perjudicar al sector tradicional, aislado y excluido de la modernidad). Este mismo periodo también se puede calificar de inequitativo, pues mantenía al sector tradicional en extrema pobreza y excluido de los frutos del crecimiento económico. En contraste, el periodo de crecimiento reciente a partir de los años noventa es uno de crecimiento con equidad (es el caso de eficiencia con equidad), como se muestra en el recuadro adjunto. Recuadro 1.7 Evolución de la equidad en el Perú No había viajado a ningún otro lado, pero de un día a otro despierto en un país diferente. El Perú que recuerdo se encontraba entrampado por una geografía imposible y por un Estado que le daba la espalda a la mayoría de la población. Pero hoy leo, en un informe de la ONU, que las tres provincias peruanas más relegadas entre las 188 existentes —Angaraes en Huancavelica, Cotabambas en Apurímac y Pachitea en Huánuco—, que en 1997 registraban el puntaje más bajo en el Índice de Desarrollo Humano que calcula la ONU, exhibían diez años después un índice mejorado en 67%. En el otro extremo, las tres provincias más favorecidas en nuestro país —Jorge Basadre en Tacna, Lima y Callao— no registraron avance alguno. Así, la distancia en las condiciones de vida entre los menos y los más se redujo radicalmente. Otro indicador estimado por las Naciones Unidas —el Índice de Densidad del Estado — descubre una mayor presencia estatal en todas las provincias y, especialmente, en las más pobres. Para el Perú como un todo, esa presencia aumentó en 50% entre 1997 y 2007, pero en las tres provincias más olvidadas la mejora es de 500%. En esas regiones, el número de médicos por cada mil habitantes se multiplicó siete veces en 30

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx