Principios de microeconomía

a sus preferencias de acción y/o su tecnología. El supuesto de que la información que proveen los precios de mercado es adecuada es cuestionado como irrealista, pero un momento de reflexión nos dará mejor idea de su alcance. Muchos de los mercados en los que participan los individuos son repetitivos, o sea que el individuo aprende y perfecciona su participación en los mismos. Hay un dicho en economía que es muy cierto: «usted puede engañar a algunas personas parte del tiempo, pero no puede engañar a todas la personas todo el tiempo»; es decir, la gente aprende de sus errores y eso mejora su sistema de información para tomar decisiones. Este tipo de sistema resulta, por lo general, en una organización de la producción y distribución con alto grado de eficiencia; es decir, con un mínimo de desperdicio. Sin embargo, el hecho de que la coordinación sea automática no implica que las elecciones sean independientes, pues las elecciones de una determinada persona dependen en gran medida de las elecciones hechas por los demás, como lo veremos seguidamente al estudiar los principios de coordinación económica. Pasemos a ver los principios que sustentan este resultado tan asombroso de la interacción de las decisiones individuales. a. En el intercambio o comercio voluntario todos ganan El intercambio de bienes y servicios es una de las formas de interacción más importantes y persistentes en la economía de mercado. Contrastando una situación de intercambio con una de autarquía se pueden ver más claramente las ganancias del intercambio. En una situación de autarquía — es decir, sin comercio o intercambio— una persona tendría que producir todo lo que consume, su comida, vivienda y vestido. Es una situación como la de Robinson Crusoe, con enormes limitaciones por el hecho de tener que hacer todo uno mismo. Si se abre la posibilidad de intercambiar y comerciar, se abre simultáneamente la posibilidad de especializarse en lo que uno mejor produce e intercambiarlo por otras cosas que necesita pero no produce tan bien. El comercio entonces permite una división del trabajo en la cual cada miembro que intercambia se especializa en las cosas que mejor sabe hacer y compra las que no sabe hacer tan bien, de forma que cada miembro obtiene más bienes que si no hubiera intercambiado; es decir, que si se hubiera quedado en la autarquía. El aumento de la producción derivado del intercambio se debe a la especialización, pues cada persona se especializa en lo que mejor sabe hacer. Así, la economía 25

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