1. Observación y descripción de un fenómeno o grupo de fenómenos, en nuestro caso, económicos; por ejemplo, la subida del salario mínimo. 2. Formulación de una hipótesis para explicar el fenómeno. En economía la hipótesis toma la forma de una relación causal; por ejemplo, la subida del salario mínimo reduce la cantidad demandada de trabajo 3. Usar la hipótesis (teoría) para predecir los resultados de nuevas observaciones del mismo fenómeno o para predecir la existencia de otros fenómenos; por ejemplo, la subida del salario mínimo subirá el desempleo. 4. Realizar pruebas de las predicciones con experimentos imparciales y bien diseñados basados en información sobre la realidad observada; por ejemplo, usar métodos estadísticos y econométricos para comprobar si efectivamente la subida del salario mínimo ha aumentado el desempleo. Si los experimentos (pruebas) sustentan o validan la hipótesis, esta se agrupa con otras para conformar modelos que pueden ser considerados como una teoría económica. Si los experimentos no validan la hipótesis, esta se descarta o se modifica. Así, la ciencia avanza como un proceso continuo de observación, generación de hipótesis y testeo de las mismas para aceptarlas, modificarlas o rechazarlas, acercándose de esa forma cada vez más a las verdaderas explicaciones de los fenómenos económicos. Experimentar es difícil en economía pues en el devenir económico no se tienen experimentos controlados. Por lo general, la historia es el laboratorio del economista, aunque recientemente ha tomado mucho auge la economía experimental basada en experimentos aleatorios bien diseñados. Veamos otro ejemplo muy simple de aplicación del método científico a la economía analizando la explicación de la participación de la mujer en la fuerza laboral. El investigador económico reúne data y observa que la participación de la mujer es creciente en la fuerza laboral a lo largo del tiempo (observación). Luego elabora hipótesis para explicar esa creciente participación, tales como la disminución de la fertilidad y la simplificación de las labores domésticas. Seguidamente, se contrastan esas hipótesis con la evolución de la participación de la mujer en la fuerza laboral y, así, se construye una explicación coherente de esa participación o se descartan algunas hipótesis para iniciar un nuevo proceso de observación, generación 39
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