Principios de microeconomía

ineficiente, donde quedan significativas oportunidades de mejorar la situación de algunos sin perjudicar a nadie. Ineficiencia en la asignación a los consumidores. Como se muestra en el gráfico 6.2, se demandan 22 millones de pollos mientras el mercado ofrece solo 18 millones de pollos al precio controlado. Dentro aquellos que demandan los 22 millones de pollos al precio de S/. 8 hay algunos que estarían dispuestos a pagar un precio alto para conseguirlos, mientras que otros solo querrían pagar un precio más bajo. En una asignación eficiente de recursos a través del mercado los que más valúan los pollos son los que los conseguirán, mientras que en una asignación arbitraria surgida del control de precios máximos —en la que se tienen que repartir 18 millones de pollos entre demandantes que demandan 22 millones de pollos— los que conseguirán los pollos no son necesariamente los que los valúan más, sino aquellos que tienen mejores conexiones personales. Como los que tienen mejores conexiones personales no son necesariamente los que valúan más los pollos, se generará una asignación ineficiente de pollos entre los consumidores. Más aún, como algunos de los que valúan más los pollos se quedarán sin recibir pollos y algunos que los valúan menos sí los recibirán, se abre la posibilidad de un mercado negro de compraventa de pollos a un precio superior al controlado, lo cual representa otro efecto colateral del control de precios. Desperdicio de recursos. Otra ineficiencia en la asignación de recursos se da por las enormes colas que se crearán en los stands de venta de pollo en los mercados para conseguir el pollo barato y al organizar un mercado negro de pollo. El costo de oportunidad, el tiempo gastado en hacer colas y los recursos gastados en organizar el mercado paralelo son costos para el individuo en la cola y para la sociedad. Las colas podrían ser mayores al exceso de demanda de 4 000 000 pollos si hay transacciones que se realizan fuera del mercado para revender el pollo a mayores precios; esto contrasta con la compraventa de pollo al precio que equilibra el mercado, donde no hay ninguna cola y la compraventa es transparente. Baja calidad es también una ineficiencia derivada del techo en el precio. Como hay un enorme exceso de demanda por pollos al precio controlado podríamos afirmar que el mercado es un mercado de vendedores; es decir, el pollo se vende solo sin ningún esfuerzo de los vendedores. En esta situación los vendedores pierden el incentivo a ofrecer un producto de mejor calidad y, consecuentemente, la calidad del producto ofrecido se descuida. 166

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