excedente del productor que recibe este mayor precio; sin embargo, hay una pérdida neta para productores y consumidores en conjunto porque hay transacciones mutuamente beneficiosas que no se llegan a realizar. Esto se muestra en el triángulo de desperdicio puro AEC del gráfico 6.6. Siguiendo con el caso en el que el Estado no compra los excedentes, supongamos que el Estado fracasa en su intento de mantener el precio por encima del de equilibrio debido a las presiones del exceso de oferta para bajar el precio: el exceso de oferta encontrará su camino en los mercados negros vendiéndose a precios menores que el controlado y teniendo como mínimo el precio de equilibrio original, al cual se igualarán la oferta y la demanda nuevamente, pero con el agravante que estas operaciones serían ilegales e implicarían un desperdicio de recursos dedicados a burlar la Ley. Este sería el resultado más probable de un soporte al precio de la papa en el Perú, donde el gobierno no dispone de recursos para comprar el excedente generado por el precio mínimo. Note que todo este razonamiento que hemos aplicado al mercado de papas también se aplica al mercado de trabajo de baja calificación cuando se impone un salario mínimo en él. Precios mínimos con financiamiento del gobierno. Analicemos ahora el segundo caso: precios mínimos con compras del gobierno. Este caso que se da con más frecuencia en los mercados agrícolas de los países avanzados y en los mercados de divisas. Supongamos que para mantener el precio a su nuevo nivel el gobierno compra el excedente de productos agrícolas en el mercado y luego dispone de ese excedente de manera que no afecte el nuevo precio controlado. Sus opciones son destruirlo; redirigirlo a mercados de exportación pagando a exportadores para que vendan el producto a pérdida en los mercados mundiales, como hace la Comunidad Europea con sus productos con precios de soporte; o regalarlos a los países pobres, como hacen los EE.UU. con los excedentes de trigo y maíz. Lo que es claro es que mantener el precio por encima del de mercado le costará al Estado la compra del excedente. Otro ejemplo de precio mínimo con compras de excedentes por parte del gobierno es el caso del Banco Central de Reserva, que compra el exceso de dólares en el mercado de divisas para mantener el precio del dólar por encima de su nivel de equilibrio. El gráfico 6.6A muestra los efectos sobre el bienestar social en estos casos. Para apreciarlos con claridad, asumamos que el gobierno destruye los excedentes que compra. En este caso, las compras del gobierno están 173
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