Principios de microeconomía

Fuente: Richard Webb. Analicemos ahora el concepto de equidad. Equidad significa, de manera muy simplificada y general, que cada uno obtiene una parte justa del total. El problema con el concepto de equidad es que el concepto de justicia es muy difícil de definir. Puede entenderse, entre otras muchas interpretaciones, como reducción de la pobreza o como reducción en la desigualdad del ingreso, que son las variables más analizadas en economía. El concepto de equidad se relaciona con el de eficiencia de muy diversas maneras. A continuación, analizamos estas relaciones en diferentes contextos empezando por la relación que se deriva del comportamiento agregado de una economía de mercado. Puede haber eficiencia sin equidad. El hecho de lograr eficiencia no necesariamente implica que el fruto de esa eficiencia esté repartido de manera justa, pues en una economía de mercado los bienes se reparten de acuerdo a la regla «un Nuevo Sol, un voto en el mercado», por lo que la capacidad de consumir los frutos de la eficiencia estará determinada por la distribución de la capacidad de compra, la cual puede ser muy desigual. La democracia, en la cual una persona significa un voto, es el mecanismo equilibrador social de la economía si se practica de manera auténtica y transparente, como lo muestra el siguiente recuadro. Recuadro 1.6 Democracia: una persona, un voto En una sociedad democrática los individuos son iguales en derechos y deberes, y el voto no depende de la capacidad de consumo. El desarrollo es la ampliación creciente de las libertades, de las posibilidades y de los derechos de las personas. No hay dictaduras progresistas; no hay progreso sin democracia. La democracia, en último término, es la decisión de los ciudadanos respecto de cuáles son los bienes públicos que se debe garantizar a toda la población, y en qué magnitud se han de entregar y las definiciones estratégicas del tipo de sociedad que se desea. La voluntad ciudadana toma esas decisiones a través de las instituciones de la democracia, y es esa voluntad ciudadana la que en el largo plazo se constituye en el bien común que debe ser cautelado por las instituciones del Estado. La democracia representativa, que garantiza nuestras libertades, debe abrirse a esta nueva realidad para fortalecerse: y esta es una tarea de los partidos políticos, Parlamento y de los gobiernos. La democracia debe cambiar sus prácticas, tener legitimidad política y valor ético ante los ojos de los ciudadanos. 29

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