Principios de microeconomía

no se realizan pruebas de bioequivalencia ni de biodisponibilidad. Sin ser expertos, consultamos con algunos doctores y nos indicaron que para aquellos casos en los que el efecto de los medicamentos es difícil de evaluar y el riesgo de que no funcionen adecuadamente es muy elevado, tendrían serias dudas respecto a la conveniencia de ahorrar dinero comprando muchos de los productos genéricos que se venden. En la actualidad, muchos de los genéricos disponibles son productos adquiridos por el MINSA en licitaciones en las que el menor precio gana y nadie puede culpar a los consumidores por no tener confianza ciega en la idoneidad del proceso logístico del MINSA. La solución a este dilema es complicada, tal como se puede ver en el estudio del Banco Mundial (Generic Drug Policies in Latin America), sin embargo, podría haber una salida sencilla. Resulta ser que en otros países, como en los EE.UU. y en Europa, las autoridades sí llevan a cabo pruebas de bioequivalencia y de equivalencia terapéutica y demás antes de permitir la venta de un genérico. Como primer paso, bastaría con colgarnos de estas acreditaciones y permitir la venta de los fármacos que hayan sido autorizados en determinados países que cuenten con procedimientos adecuados de acreditación. Esto no es una solución a prueba de errores, pero mejoraría significativamente la seguridad actual con respecto a la equivalencia médica de los genéricos hasta que se pueda establecer un proceso más completo y confiable. Se podría afectar la oferta de algunos de ellos, pero por lo menos permitiría a los consumidores realmente decidir en función del precio, sin tener que arriesgar su salud al cuidar el bolsillo. Fuente: Instituto Peruano de Economía. 158

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