no se reducirían los incentivos para que consumidores y productores modifiquemos nuestro comportamiento ante un cambio estructural en el mercado energético que, por ejemplo, podría reflejar escasez persistente o una mejora tecnológica en los biocombustibles. La política de precios de los combustibles tiene una tremenda falla adicional que persiste. El ISC a los combustibles no grava su grado de contaminación. Por ello, los más pobres no solo subsidian a los más ricos y las corporaciones, sino que además están más expuestos a la contaminación ambiental que el subsidio contribuye a generar. Ni los gremios de transportistas, ni otras agrupaciones empresariales, ni tristemente los políticos promueven estos intereses difusos. Peor aún, los políticos volvieron a defender intereses particulares al devolver el ISC a los transportistas recientemente. Fuente: Instituto Peruano de Economía. 12. Caso: control de precios de combustibles II. Discuta los efectos sobre el bienestar del control de precios máximos de los combustibles a la luz de la información proporcionada abajo. Tenga en cuenta que en este caso de controles de precios máximos el Estado está subsidiando la fijación del precio por debajo del equilibrio. Control de precios de combustibles y su costo CONFIEP: es peligroso el embalse de precios de los combustibles. Alan García: «sería una “barbaridad” sincerar los precios de los combustibles». El gobierno anunció el jueves pasado que el ajuste de los precios de los combustibles quedaba suspendido hasta después de la segunda vuelta electoral, medida plasmada en el DU 017-2011. La CONFIEP expresó su preocupación por esta medida y la prensa de hoy recoge las opiniones del presidente García en el sentido de que permitir que los precios internos de los combustibles reflejen su costo internacional sería una «barbaridad». Como hemos mencionado antes, buscar estabilizar los precios de los combustibles es un objetivo político común y puede tener sentido económico, dependiendo de cómo se haga. El actual Fondo de Estabilización del Precios de los Combustibles (FEPC) es un mecanismo muy peligroso porque el Estado asume el riesgo de que la estabilización de precios le cueste mucho dinero o le genere ganancias. Si se tiene suerte, subidas transitorias de precios pueden compensar las caídas eventuales, pero no hay ninguna seguridad de ello. Pero el riesgo (y la deuda) que el Estado puede acabar asumiendo no tiene, en principio, ningún límite. Si el precio internacional de los combustibles sigue subiendo las pérdidas se siguen acumulando. Y si se congelan los ajustes de precio, como se ha hecho, las pérdidas pueden tornarse enormes muy rápidamente (ver cuadro). 185
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx