Previous Page  15 / 36 Next Page
Information
Show Menu
Previous Page 15 / 36 Next Page
Page Background

LIBROS & ARTES

Página 13

rialista” y utiliza en todas sus

potencialidades la metodo-

logía que construyó en su

carrera como historiador y

ensayista. De este modo, no

sólo examina los hechos po-

líticos y sociales, sino que

recoge los más variados tes-

timonios (como los bárbaros

discursos de Goebbels y del

propio Hitler) y para recrear

la atmósfera y el espíritu

reinante recibe sugestiones

del cine expresionista ale-

mán, en especial de Fritz

Lang, de las caricaturas de

Goerge Grosz, del teatro de

Brecht, pero también de

aquellos intelectuales y ar-

tistas que apostaron por el

Führer (“Figuras eminentes

–escribe Basadre- como el

músico Richard Strauss, el

anciano dramaturgo Gerhart

Hauptmann y el genial filó-

sofo Martín Heidegger hi-

cieron gala de servilismo”).

El ensayo-memoria conclu-

ye con una inquietante pre-

gunta sobre la superviven-

cia del universo concentra-

cionario, espantoso símbolo

del siglo XX.

En su libro

Perú: pro-

blema y posibilidad

, Jorge

Basadre escribió la dedica-

toria siguiente: “A las nue-

vas generaciones peruanas,

este libro escrito sin el as-

cetismo, la inspiración ni el

apasionamiento del apóstol,

pero anhelando la serenidad

del hombre justo”. Sedien-

to de respuestas indudables

y definitivas sobre la cues-

tión nacional y sobre la vida

misma, recuerdo que en mi

juventud al leer por prime-

ra vez esta dedicatoria me

sentí desilusionado, casi

irritado. Porque, ¿qué es ser

un hombre justo? ¿signifi-

caba estar por encima o al

margen de las contiendas

sociales, políticas e ideoló-

gicas? Para entonces ya ha-

cía varios años que Basadre

había marcado distancia

con el socialismo de

Mariátegui (lo cual no le

impidió seguir colaborando

con

Amauta)

y despreciaba

la retórica y el caudillismo

de Haya de la Torre. El suyo

era, como se ha afirmado,

un socialismo moderado, de

raigambre social demócra-

ta, pero sin el populismo y

los rituales fascistoides del

APRA. En términos políti-

cos significaba la adopción

de una posición centrista

equidistante de las posicio-

nes de derecha e izquierda.

Pero en verdad el anhelo de

alcanzar la serenidad del

hombre justo, significaba

conquistar una perspectiva

ética y epistemológica, ins-

pirada (según recuerda Da-

vid Sobrevilla) en el pensa-

miento de Max Weber y de

Karl Mannheim, según el

cual el intelectual es la “in-

teligencia libremente mó-

vil”, un estrato relativamen-

te “desclasado”, cuya posi-

ción le posibilita lograr una

perspectiva total sobre los

procesos sociales. Las pági-

nas que le dedica a Mariá-

tegui y a Riva Agüero –los

dos convictos y confesos de

sus respectivas ideologías y

praxis política– demuestran

que esta perspectiva es po-

sible si al saber se suma la

honradez intelectual. Lo in-

dudable es que Jorge Ba-

sadre que apostó, como es-

cribió Flores Galindo, terca-

mente por el sí, que

abominó el inmovilismo y

la complacencia en la de-

rrota y el nihilismo auto-

destructivo, pudo construir

con su

Historia de la Re-

pública

la obra más vasta

de la historiografía perua-

na (y acaso latinoamerica-

na) y continuó y desarrolló

la tradición del género

ensayístico en Perú que

contó con libros notables

como

Tempestad en los An-

des

de Luis E. Valcárcel,

El

nuevo indio

de Uriel García

o los textos de Hildebrando

Castro Pozo sobre las comu-

nidades andinas.

Después de Basadre

(después del trabajo de los

intelectuales de la

Genera-

ción del Centenario)

el en-

sayo como forma en el Perú

entró en decadencia o sim-

plemente fue abandonado,

salvo algunos textos más

bien ocasionales de los re-

presentantes de la

Genera-

ción del 50,

como los de

Sebastián Salazar Bondy en

Lima, la horrible

o los be-

llos ensayos en la línea de

Borges de Luis Loayza, par-

cialmente reunidos en

El Sol

de Lima

(para mi gusto la

obra ensayística de Loayza

supera –por lo menos hasta

el momento– su narrativa,

que aunque interesante está

por debajo de su exquisito

talento). ¿Cuáles fueron las

causas de este declive? Pue-

do señalar por lo menos dos

causas. La más importante

proviene de la creciente es-

pecialización de las cien-

cias, en particular de las

ciencias humanas, que de-

rivó en un cientificismo que

menospreció el ensayo por

su supuesta falta de rigor y

en el que los autores caían

en el impresionismo ego-

céntrico. El resultado fue la

producción de centenares

de estudios e investigacio-

nes áridos e ilegibles, salvo

para insignificantes grupos

de lectores que comparten

el fetichismo cientificista y

la enemistad con el lengua-

je. La segunda razón, con-

secuencia de la anterior, es

la decadencia de los estu-

dios humanísticos que im-

pide esa mirada total y

pluri-dimensional frente a

cualquier fenómeno a estu-

diar y una relación placen-

tera, hedonística, con el len-

guaje. Sin embargo, en los

últimos años se percibe un

renacimiento del ensayo a

través de los textos de

Mario Vargas Llosa en el

campo de la literatura y de

Alberto Flores Galindo (por

desgracia muerto prematu-

ramente), los últimos traba-

jos de Gonzalo Portocarrero

o los perspicaces textos del

cineasta José Carlos Huay-

huaca. De modo que para

las nuevas generaciones, la

obra ensayística de Jorge

Basadre es un modelo a se-

guir por la profundidad de

sus textos, por la sobria be-

lleza de su escritura y por

la generosa humanidad que

irradian, sin contar que

Basadre logró escribir con

Perú: problema y posibili-

dad

un ensayo clásico en

la literatura y el pensamien-

to latinoamericanos, como

lo son, por ejemplo,

Radio-

grafía de la pampa

de Eze-

quiel Martínez Estrada o

El

laberinto de la soledad

de

Octavio Paz.

“Jorge Basadre que apostó, como escribió Flores Galindo,

tercamente por el sí, que abominó el inmovilismo y la complacencia

en la derrota y el nihilismo autodestructivo, pudo construir con su

Historia de la República

la obra más vasta de la

historiografía peruana”.