

LIBROS & ARTES
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as páginas que escribió
el Inca Garcilaso con-
servan su nombre en la me-
moria de los peruanos y de
aquellos que amando la lite-
ratura y la historia lo sienten
como un par entre los gran-
des escritores de la lengua
española de los siglos XVI y
XVII.
Garcilaso se hermana en
nuestra atención con Gua-
mán Poma de Ayala, el au-
tor de
La nueva coronica y buen
gobierno
, cuya escritura no tie-
ne ninguna de las perfeccio-
nes sintácticas y el vocabula-
rio escogido de otros auto-
res de la época. Es la jerigon-
za bárbara, pero de fuerza
inusitada, de quien trata de
expresarse en una lengua que
no es la suya pero es la fran-
ca en su país natal. Escribir
en una lengua extraña a su
sensibilidad y a su conoci-
miento, ese fue su empeño.
No le quedó más remedio
que apelar a lo que conocía,
al quechua materno, y como
la palabra le resultó casi siem-
pre insuficiente, recurrió al
dibujo. Su trazo ingenuo, pri-
mitivo, como gustamos lla-
marlo hoy día, ha pasado los
siglos, y si para leerlo los afi-
cionados necesitan la ayuda de
los expertos, para disfrutar de
sus dibujos solo es menester
buena voluntad y amor a la
belleza.
Contemporáneos, co-
etáneos, Garcilaso, muerto en
1616, y Guamán Poma, pro-
bablemente en 1615, no se
conocieron ni se leyeron uno
al otro. Era natural que así
ocurriera, pero a medida que
va pasando el tiempo sus dos
figuras se van acercando y
los mismos estudiosos, Raúl
Porras Barrenechea, Aurelio
Miró Quesada Sosa, José
Durand, Carlos Araníbar,
posan su mirada en ambos
autores.
Los caminos de la pala-
bra son siempre imprevisi-
bles. Felipe II y Felipe III de
España, con quienes quiso
comunicarse Guamán Poma,
no lo llegaron a saber nunca.
La mano del destino llevó el
alegato a la biblioteca de
Copenhague hasta comien-
zos del siglo XX y ahora en-
contramos a Guamán Poma
en ediciones populares con su
escritura y sus dibujos esperan-
do nuestra mirada amiga.
El poeta Gonzalo Rose
ha escrito:
¿Quién es el Rey? ¿quién es el Rey?
preguntan.
El Rey es lo que queda después de
los incendios.
El Rey sólo es el tiempo.
Y esto, Guamán, el Rey no lo
sabía.
El tiempo ha querido
que rescatemos a Guamán
Poma. Han pasado varios
siglos y la literatura hispano-
americana ha adquirido una
unidad y una multiplicidad
verdaderamente únicas en el
mundo. Es, en este sentido,
la literatura más moderna del
globo. La literatura argenti-
na es un buen ejemplo de la
presencia de una tradición
europea enraizada con otra
local y su mejor ejemplo es
Jorge Luis Borges, cuyo es-
tilo bien puede explicarse
por el hecho de vivir ajeno a
una tradición indígena secu-
lar y por la coincidencia de
habitar culturalmente en la
periferia de occidente. En el
caso de Borges, lo ha dicho
Emil Cioran, no tener una
tradición oral propia lo hace
sentirse con seguridad en to-
das. Encarna la paradoja de
un sedentario sin patria inte-
lectual, cómodo en muchas
civilizaciones y literaturas. La
fantasía de Borges tiene to-
dos los horizontes, de allí su
curiosidad intelectual sin lí-
mites, pero su tradición per-
sonal, su relación con la tie-
rra, tiene la levedad de una
historia reciente.
Y si la escritura de Bor-
ges y la literatura de Julio
Cortázar señalan la presen-
cia marcada de lo europeo
en Hispanoamérica, la escri-
tura de Juan Rulfo en Méxi-
co y la de José María Ar-
guedas en el Perú mues-
tran la vigencia en la escritu-
ra de culturas milenarias.
Ambos escritores tienen, en
lo mejor de su producción,
un sustrato de oralidad, de
narración colectiva, como
que provienen de culturas al-
tamente contextualizadas,
donde el individuo cuenta
menos, muchísimo menos
que la totalidad. Están am-
bos entropados con su pue-
blo y su historia. México y
Perú, las dos cunas de las ci-
vilizaciones prehispánicas
más antiguas, viven y palpi-
tan en sus obras.
El mestizaje literario peruano
DEL INCA GARCILASO
A VARGAS LLOSA
En 1996, en un programa de la televisión francesa se entrevistó al mismo tiempo a Umberto Eco, Salman Rushdie y
Mario Vargas Llosa. Eco se refirió a la cultura europea desde los griegos hasta nosotros, Rushdie contó las complejas relaciones
en la India y Pakistán, entre tradiciones diversas, y Mario Vargas Llosa, a menudo presentado como un escritor antitético
a José María Arguedas, reclamó para sí y para todos los escritores nacidos en el Perú el carácter de andinos.
Marco Martos
L
La panadera de Huancayo, 1969.