Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Jimmy Martínez 89 de un gran aposento lleno de cuerpos muertos de [p.49] sus antepasados a que pusimos fuego porque universalmente adoran los indios a estos que llaman malliqui.” “Entre mucha cantidad de hechizeros que aquí avia hallamos una india famosa en su oficio la qual aseverava que en una piedra que exibió la hablaba el demonio y que sensiblemente le oía y le decía lo que avia de hazer y por esto era consultada de toda la tierra. Un ayllo deste pueblo tenía un abuso muy grande y era que decía que si en las processiones que se suelen hazer alrededor del cimenterio davan la buelta en redondo se avia de llenar de lepra, y por esta causa procuravan hurtar el cuerpo al rodeo y volverse desde la mitad de la procesión disimuladamente los que lo podían hazer sin que se advirtiese, pero nosotros avisados ya del agüero un día destos fuimos con cuidado y les hicimos pasar a todos para que se desengañasen del viendo quedavan tan sanos como antes.” Refiero después desto, para que se vea lo que el demonio puede con esta gente miserable, que aviéndose reducido una india grande hechizera y dados sus ídolos y confessado a satisfacción de los padres, después de averla ya dexado bolvió el demonio a aparecersela y le dio una grande reprehensión por lo que avia hecho, amenazándola con que de la enfermedad que tenía avia de morir en pena de averle dexado y bueltose a Dios, y la pusilánime acovardada de oír esto retrocedió del bien començado, renunciando otra vez a christo nuestro bien y en señal desto hecho de si el rosario y lo demás avisaron al padre y bolviendo a hablarla la halló muy dura y que se hazía sorda, pero no le dixessen cosa en contrario y para no responder también se hazía muda. Todo eso avia obrado el enemigo que aquí como en el otro del evangelio fue demonio mudo- estuvimos dize el padre- batallando con ella hasta reducirla al parecer aunque no sabemos lo que después sucedió porque era fuerça pasar a otro pueblo que nos estava esperando.” “Acavaré —añade últimamente el padre— con decir a vuestra reverendísima lo que obra el saber que vamos a cuidar de sus almas porque antes de llegar a muchos destos lugares vimos que tenían cruces puestas en los adoratorios y nos recebían diciendo que cómo aviamos tartado tanto? Y que cada día se les hazía mil años por lo que desseavan vernos y oírnos para salir de sus pecados y de las manos del demonio a quien hasta entonces tan engañados avia servido y como ciegos adorado y muchos no contentándose con lo que común se les enseñava venían a preguntar cómo se abrin(sic) ellos según sus naturales y ocupaciones en las cosas de sus almas y aviéndoles en esta parte dado la dirección conveniente decían que aquello guardarían toda su vida y que al bolver por allí nos darían cuenta de cómo lo avian hecho y guardado con toda puntualidad y otras cosas a este modo que aunque por una parte consolaban el alma, por otra quebravan el coraçón viendo quanto se pudieran prometer de espirituales aumentos si ubiera quien más inmediatamente los comunicara. Al fin mi padre remata, el siervo de Dios, ello es cierto lo que dize el doctor Ramírez nuestro vissitador y con él otros muchos que estos pobres no han tenido quien los enseñe y si ha avido algunos que los pudieran hazer se han escusado con decir que no son capaces y el serlo se manifiesta bien en lo que tenemos entre manos, pues es conocidamente sobra de conocimiento el irse tan voluntariamente de pueblo en pueblo a oír sermones y reconciliarse, y que

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