Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Jimmy Martínez 88 los indios y que suelen sacar la tierra de los suelos dellas para reliquias y las traen consigo pero en raçón de destruirlas no se pudo hazer más que poner cruzes en todas ellas como también en los demás lugares. Y porque se remate este parrapho asi como se començó con la memoria del padre Miguel de Salazar superior desta missión, demás de la referida en ella a que ayudó tanto se verá más señaladamente el fruto de sus trabajos por una suya que escrivió al padre Diego Álvarez de Paz provincial desta provincia que dice así. “La última que a vuestra reverendísima escreví dando cuenta de nuestra missión fue desde el pueblo de Guaraz y lo que de resta por decir es solo el gran sentimiento que huvo a nuestra partida, prediqué la fiesta de la octava del corpus y diciéndoles algunas cosas en horden a despedirnos fueron tantas las lágrimas en los oyentes de todo género de gente que parecía sermón de passión y enternecieronme tanto que hubo de dexar aquella materia y tratar de otra. Madrugué el día siguiente a dezir missa y con hazer muy buen frio hallé la iglesia llena no me dexaron dar gracias cercaronme dando gritos sin poder sosegarlos, salime a prieza y todos tras mí dando vozes españoles e indios, llenose la casa y calle donde pasavamos con tan grande sentimiento que no lo espero ver semejante en mi vida. Este mesmo tubieron los curas con tanta demostración que nos despedimos sin podernos hablar, supimos que en los del pueblo avian durado las lágrimas todo aquel día y muchos españoles e indios de él nos siguieron hasta las dos poblaciones siguientes. Diferente sucesso del que pareció prometida la dureza que se vio en esta gente mesma en el principio desta missión, pero es obra de quien saca agua de devoción aun de las piedras. Llegamos al pueblo de Piza y huvo poco que hazer en il, para que descubriesen los ídolos porque ya tenían mucha noticia de lo que avia pasado en Guaraz y porque sabían que descubriéndose fácilmente los perdonavan. En lo que toca a ídolos, huacas, ritos etc., es lo mesmo que queda dicho solo digo algunas cosas particulares y primero una que me hizo más novedad y es que adoravan las espinas invocavanlas al tiempo de las sementeras para que no las hechassen a perder y para que no les dañasen en sus caminos. Entre otros ídolos sacó una india dos calaveras a quien dava de bever maíz y chicha cosa que hasta oy no e oído.” “Estando preñada una india deste pueblo le dixo su marido que aquel hijo avia de ser para la huaca y yendo alla se lo dedicaron. Nació el niño y creciendo hecharon de ver que era loco y de costumbre tan bestiales que no reservava animal alguno, ni ay para él cosa segura y assi está siempre atado y la madre tan corrida que no le dexa ver a nadie y confiesa ser castigo de Dios por averlo ofrecido a la huaca. Hallamos en este pueblo muy entablada la confessión auricular con los hechizeros y la penitencia que les davan era se fuesen a vañar a los puestos donde se juntan los ríos o a los manantiales y que allí se refregassen el cuerpo con maíz blanco para que les fuesen perdonados sus pecados, añadiendo hazen muchos nudillos en una soguilla por cada culpa y echarla por el rio abajo y con ella sus pecados. Los años pasados hallaron dos españoles un ídolo famoso de una de las parcialidades de este pueblo, procuraron los indios que se lo vendiesen y al fin vencidos de la cudicia lo hizieron, sacaronle los padres con otros muchos que tenían por los cerros, y en lugar dellos pusieron cruces. También supimos

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