Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Jimmy Martínez 86 vestido de oro que le llamava y aunque él se rezelava mucho y no quería ir sentía una fuerça interior que le llevava hazía él, y aunque el indio fantástico desaparecía el muchacho se sentía llevar volando por los aires cerrados los ojos y que llegavan a una cassa muy grande como él decía toda de oro y muy adornada, donde estava la muger del indio que le llevava ( que tales apariencias hase el demonio para engañar a estos desventurados) entregavale a la muger y mandava le diese de comer y que le regalase mucho. Ella lo hacía y ambos a dos le davan luego los documentos y enseñanças tales como dellos se podía esperar, esto es que no fuese a la iglesia que no oyese missa ni truxesse crueses ni rosarios ni rezase etc. Allí le tuvieron dos o tres días y desapareciendo toda aquella vición se halló el probrecillo solo en un páramo, distante a lo alto de los montes los fue demarcando hasta llegar al que en su falda abrigava su propio pueblo y entrando en él quedó tan cansado que le paresia faltava poco para morirse, y [p.47] afirmó su madre que aunque en aquella y otras ausencias que hiso semejantes le buscava asi ella como sus parientes nunca le podían hallar y el obraxero español testificava ser verdad el desaparecerse de su cassa, pero quando bolvía dormía dos días enteros sin poder despertar ni bolver en sí porque venía como espantado, tenianle por esta caussa todos los muchachos gran respeto y le hazian la tarea los días que faltava porque no se echase menos. En este obraje estuvo diez años sin salir del, sino solo estos paseos, pero fue nuestro señor servido de que se remediase este mal por el muchacho que pareciéndole no le iba bien con aquellos hurtos de su persona que del hazía el demonio se acogió a la iglesia y pidió le dixesen los evangelios, y hizo desir una missa por esta intención y desde entonces afirman que no bolvió más el indio aparente que le llevava. Con todo eso jusgaron los padres eran vien se quitasse de peligro y asi le truxeron a Lima, y vivía en la dotrina del Cercado con toda quietud tomando muy bien lo que se le enseñava porque era muy dócil y de buen natural. Semejante a este en estas diabólicas assunpciones fue otro indio llamado Yaru Chispi que porque puede servir a otros y a los curas o confessores que los tratan de aviso es justo no se dexen. Estava guardando ganado en el campo un día y se le llegaron a él no menos que quatro alguasiles negros de grande estatura bien vestidos a lo indio, y preguntándole ¿Qué hacía? le mandaron se fuese con ellos, él no quería, más ellos le echaron mano y le llevaron a una laguna vecina en medio de la qual avia un gran palacio de oro y en él estava un rey sentado en su solio y con grande magestad acompañado de mucha gente del talle de los alguaciles. Él indio se encogió y retiró a un rincón de la sala admirado de tanta grandeza, volvió el rey los ojos a él y le preguntó ¿Quién era? salieron a responderle los que allí li avia traído que era un indio muy benemérito de su corte, mandó que le hospedasen y diessen de comer, trajeronle unos platos llenos de granos de oro en forma de maíz o mote concido y otras piedras preciosas que siempre ofrece piedras preciosas en lugar de pan, aunque con aquella preciosidad aparente las dessimule bien vio el pobre conbidado que no era para su estómago manjar tan duro y que más servían para ensartados aquellos granos y servir dellante de su cabeza que no de pan a su boca y asi le usava el llegarlos a ella, porfiavanle los serviciales criados que comiese, alargó la mano quizá porque no le tuviesen por descomedido y tomó un

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