Yuyarccuni Año II N° 2 Jimmy Martínez 78 de los Checras hasta dejar bien cultivadas todas aquellas doctrinas como se procuró hazer en adelante. Fueronse prosiguiendo en esta mesma provincia y en otros pueblos el año de 1615 las mesmas missiones y como quien halla en una viña ya vendimiada algunos rebuscos, asi fueron hallando qual y qual indio qua avia ocultado algunos ídolos y tomava el vissitador por traza para esto el suponer que los tenían y pedírselos con alguna severidad y con esto entendiendo ellos que ya lo tenían averiguado luego los davan, asi sucedió en una india vieja que llamando a confesarla por estar muy enferma se ofreció luego un padre de los nuestros a ellos y agradeciendo lo mucho el vissitador dixo que quería entrar a quitalle los ídolos, yendo a esto encontró en el camino al curaca del pueblo y le mandó con rigor que luego trujese allí los ídolos que tenía, él temeroso confessó luego donde estavan y los truxo con los instrumentos de sus hechizerías y supersticiones, cossa que admiró a todos los padres y les dio harta lástima y llegando a la india enferma antes de tratar de confessión hiço lo mesmo el visitador con ella y al punto exhibió un ídolo de piedra. A otros pueblos no menos infestados deste mal fueron otros dos padres y mediante los sermones y cathecismo fueron novecientas personas las que reduxeron a confesarse, generalmente hallaron que se avian ofrecido a una huaca por orden de los hechizeros en sacrificio treinta criaturas antes de baptizarsse, que les causó grave dolor viendo quando puede el demonio con ellos en esta parte. No les causó menos lástima lo que vieron en otro indio a quien avian absuelto de la excomunión, con todo esso retrocedió con un extraordinario modo y fue el casso que siendo este indio moro y estando junto a Aucayama, un pueblo yunga, vio venir volando hazia asi un halcón y estando cerca se conbirtió en una figura que tenía consigo el indio, diciéndole que antiguamente avia vivido en aquel pueblo donde se avia ausentado después que los españoles llegaron a estas partes y que si le recevia en su amistad le enseñaría grandes cosas en especial a curar, y para esto le mostraría diversidad de yervas salutíferas y otras dañosas con que podría dar la vida o muerte a quien gustase, pero este avia de ser con condición de que jamás le echase de si antes le adorase como a Dios, rindiose luego el indio a este pacto diabólico guardando con toda felilidad la figura en que se le mostró el demonio en cuya amistad duró hasta edad de ochenta años, y afirmava el mesmo que con solo querer se hallaba trasladado de un lugar a otro y en anocheciendo en aquel pueblo amanecía en otro. No se dice si exhibió la figura o no, parece que a no hazerlo no le absolvieran, pero si lo hiço fue a más no poder y asi no perdió la gracia del antiguo señor a quien se avia dedicado por donde él no dexó de ayudarle que bolviese a prevaricar o perseverasse en su primera apostasía porque estando cathequisando un día de repente se les desapareció de manera que ni del ni de su muger ni de cosa de su cassa se halló rastro alguno, quedando todos con no pequeño sentimiento de la perdición de aquel alma y las de su familia. Mejor fin tubo otra india a quien el enemigo apareció ya que no en forma de luz a los menos de hombre glorificado o echando rayos de resplandor, y diole un pedaço de uña no sería de la gran bestia porque no tiene esta la virtud que mintió el padre de la maldad, estava incluida en aquella conviene a saver de felicidad y abundancia que avia de causar a su poseedora, creyole la pobrecilla y guardava la prenda con todo cuidado
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