Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Jimmy Martínez 77 conservador de sus vidas el que producía las plantas y por eso avian conservado su cuerpo embalsamado a su modo hasta aquel tiempo trayéndole de unos pueblos a otros en adoratorios suntuosos ofreciéndole grandes sacrificios. Pero aunque fueron tras hordinarias las diligencias que hicieron sus malos sacerdotes para ocultarlo y engañar al visitador dando otros ídolos en su lugar de menor veneración todas ellas les salieron en vano que apretado uno dellos del cordel al fin se ofreció a descubrirlo, fueron con él alla y aviendo subido a un risco muy alto y áspero y a pie porque era impossible de otra manera hallaron en la cima del Picacho una cueva y en ella una capilla con su altar a donde estava el cuerpo de aquel cacique con grande magestad. Tenía en la caveza una diadema de vistosas y varias plumas en la frente, una media luna de oro y pendiente al cuello, unas cadenas de piedras de valor, vestido el cuerpo con seis camisetas (ya se dixo arriba que propio traje de los indios) del más hermoso cumbe que se a visto en estas partes, son de una lana tan fina y de tanto lustre como de seda, todas ellas con variedad de labores y por cielo un pavellón de algodón y lo que más es que todo este aderezo estava sin curupcion(sic) alguna y con tanta entereza y lustre como si se acavara de hazer siendo del tiempo de los reyes Ingas destos reinos uno de los quales le ofreció las camisetas y otras cosas de precio en señal de reverencia. Este cuerpo y otro también de los más principales se truxeron aquí a Lima para que lo viesen los señores virrey y arçobispo y los padres de casa tornaronlos a remitir al mesmo vissitador para que castigando los saserdotes quemase públicamente las huacas para que atemorizados no bolviesen a sus idolatrías. Hisose el auto con grande magestad y aparato, al qual concurrieron no solamente los nuestros que estuvieron sentados junto al vissitador en el treatro(sic) como juezes sino también algunos otros religiosos en el mesmo lugar y fuera deste muchos españoles y más de quatro mil indios predicó uno de nuestros padres un sermón muy a propósito con grande emoción y espíritu, y los sacerdotes y sacerdotissas que salieron de sola una doctrina penitenciados con belas y cruses en las manos y sogas al cuello, fueron ciento y diez y siete las huacas e instrumentos de idolatrías que quemaron fueron en gran número y los efectos que causó en los indios quando llenos de admiración vieron este espectáculo tan nuevo y espantoso, para ellos fueron diversos porque algunos salieron reconosidos y atemorizados con el castigo y otros más induresidos y rebeldes por ver tan maltratado a sus falsos dioses de los quales avian dicho algunos antes del auto [p.41] que si lo echavan al fuego no avia de llover en todo el año y se avian de perder las sementeras y perecer todos ellos por falta de sustento, pues quemavan a quien se lo avia de dar (tan toscamente discurrían estos bárbaros) más quiso nuestro señor que muy en breve salieron de su engaño, pues dentro de pocos días llovió copiosamente y las sementaras fueron como se podían dessear, con que los que de veras se avian convertido hizieron burla de los otros y echaron de ver los padres lo que en unos y otros avia causado la falta de doctrina y enseñanza y que los grandes desseos que della mostravan y lágrimas con que pedían que se quedasen allí para enseñarles más de asiento mostrava el deseo que tenían de su salvación. No pudieron quedarse allí los obreros que fue nesesario proseguir como avian començado la missión

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