Yuyarccuni Año II N° 2 Jimmy Martínez 73 se hiço con la mesma y aun mayor solemnidad, caminó algunas leguas con todo el aparato de gente y música llegaron el doctor Ávila y los padres al pie del cerro ques muy alto aunque fásil de subir porque los falsos adoradores tenían hechas muchas gradas de piedra con almenaxe a trechos muy acomodadas para el intento. Subieron por ella los padres y el visitador y vieron que al fin de la escalera estava un boquerón aunque no muy hondo donde echavan los sacrificios y asi estava manchado de la sangre de los animales, esto hizieron luego tapar a piedra y lodo y en la parte que mira al camino real se hizo poner una cruz en medio y otra muy grande y vistosa en lo alto y cumbre del peñasco que por estar en lugar superior y ser mucho mayor que la otra se descubre desde abaxo, huvo mucha música de trompetas y chirimías al colocarla y parese que dio a entender el demonio quanto le pesava desto pues al mesmo tiempo se oyó en el mesmo cerro un grande ruido como respuesta de arcabus o mosquete sin aver dónde pudo probenir y quando los indios le oyeron dixeron en su lengua Ñan Guañun, que quiere decir ya murió porque sin duda con estas acciones quedava el demonio vencido y como muerto en estos adoratorios y que en la destruición y como muerte de aquel Pariacaca por ser tan célebre y universal hizo tan particular [p.38] demostración de sentimiento, destruyeronse todas aquellas gradas y escaleras y quitaronse otras piedras que estavan empinadas sobre los riscos porque todas tenían sus particularidades misterios y títulos bien diferentes de la de Jacob, pues no señalavan casa de Dios y puerta del cielo sino cassa del demonio y puerta certíssima del infierno. Hecho esto baxaron abaxo y en un plaçel que estava en frente de los tambillos se hizo la adoración de la cruz con mucha celebridad y el doctor Ávila en una plática que hizo a los indios les dio a entender lo que se avia hecho y como avian de vivir de allí adelante. Con esto partieron a otros pueblos haciendo en ellos efectos semejantes de los quales quedó tan contento y satisfecho el señor arçobispo que bolvió a escrevir otra carta al padre provincial su fecha 26 de abril cuya cláusula dice asi: “He bisto el ánimo y liberalidad con que V.P favoreze la extirpación desta idolatría ayudándome en ella con tan buenos sujetos como los padres Francisco de Contreras y Fabián de Ayala que ya está alla, y el padre Contreras irá como V.P le a ordenado y si el padre Diego Martínez viniese importaría mucho su auxilio en esta missión por la innumerables maneras de idolatrías que se van descubriendo entre estos desventurados, sea Dios vendito que se haze fruto y que ellos mesmos se acusan y descubren sus hierros pidiendo misericordia. Estos días a havido grandes descubrimientos de ídolos y adoratorios y de todo he dado cuenta a su magestad avisándole la gran ayuda que he tenido con los sugetos de la compañía y que V.P me ha dado y da.” El año de 1612 siguiente se continuaron como los demás estas missiones repitió la que solía el padre Antonio Pardo con otro compañero lengua a los Chachapoyas y halló en el primer lugar para consuelo suyo que durava el fruto de la missiones pasadas de aquella fuente Cuyana de que se hizo arriba mención, y el padre la dexó cerrada sin averse buelto a abrir más lo que de nuevo descubrió era platicarse en muchos de aquellos indios muy formalmente la doctrina de los brujos de España. Dieronle memoria de más de treinta que lo eran y aunque todos negaron fortísimamente
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