Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Jimmy Martínez 66 peña estava abierta por medio y en aquella hendedura estava un agujero grande por donde cabía bien un braço de hombre, y entrándole adentro se da luego con la taca o alberca del agua que se va destilando por de dentro de la peña sin salir afuera y el agua de la una parte fingían era para aficionar y la otra para aborrecer, halló el padre ofrendas varias que se hazian a la peña y fuente como a cosa divina, hizo luego cerrar de todo punto el agujero y después levantar una pared de piedra con que totalmente se impidiesse la entrada de aquel adoratorio tan perjudicial a toda aquella gente con que logró muy bien su trabaxo. A este modo fue también descubriendo el padre varios idólatras que le traían sus ídolos y estos con solo lo que oían se ivan manifestando y juntamente los instrumentos de sus hechizerías de que se formó (según en otras partes se ha dicho) una grande hoguera. Más fuera de lo que por sus ojos vio y remedió deste género tuvo también noticia de otros pueblos que estavan inficionados del mesmo contagio y a la buelta remedió por si lo que alló en esta parte, y demás deso dio noticia de los demás que importó mucho para que por allí se continuasse este mesmo año la conquista de ídolos y de sus adoradores, tan llenos de mentira y falsedad quanto los que son verdaderos de Dios lo son como dixo el salvador en espíritu y verdad. Notó el padre entre otras cosas que una piedra a quien adoravan estava sobre otra con tal dispocición que pareze podría banbolearla una sola persona como si el demonio que en ella era adorado y ofrendado se huviera puesto encima para defenderla o resistir su destroço con hazerla inmobile porque aunque en presencia suya acudieron a derribarla veinte hombres juntos no pudieron. Bien se deseava allí un San Gregorio taumaturgo que con su oración como con fuerte impulso la echara a rodar ni le faltava espíritu dese al nuestro missionero para otro tanto si entendiera que avia dello necesidad, pero juzgó que antes de venir a pedir a Dios milagros era bien provar lo que con fuerzas humanas ayudadas del favor divino se podía hazer en aquel caso y asi para vencer el peso natural de la piedra añadió más número de gente a los primeros y para contrastar el que podía con su vigor angélico añadirle el demonio ordenó que invocasen al punto de darle el enbión el santíssimo nombre de Jesús y a esta inbocación huyó el enemigo y cayó el peñasco dando saltos hasta lo profundo, puso en su lugar una grande cruz con que convirtió en santo humilladero lo que antes avia sido perverso mochadero. Después desto refiere el padre algunos casos particulares que se pondrán aquí para complemento de su missión. El primero fue de una buena india afligida y maltratada de un español por conquistar por ventura su honestidad y nuestro señor quiso premiar su resistencia con aparecérsele un jueves santo y dixo fue tan grande el temor que le causó de pura reverencia aquella vista de tanta magestad que era como un temblor de una terciana (asi lo explicava ella) el que le sobrevino en todo el cuerpo, dixole el señor no temas que veo tu aflicción y vengo a consolarte y en oyendo estas palabras dice se sosegó y se le quitó todo aquel pavor que avia concevido, mostrole luego el señor un papel todo escrito a modo de memorial de cuentas y partidas varias, pero que hacía lo último del quedava un poco en blanco como que faltase algo por escrevir y en aviéndosele mostrado le dieron a entender no por palabras que le dixesen

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