Yuyarccuni Año II N° 2 Jimmy Martínez 65 mente si falta a ella. Estas y otras cosas tan fuera de camino fueron deshaziendo los padres en todos estos pueblos, y por la bondad del señor fue grande el fruto que se hizo en todos ellos porque en solo sincuenta días que duró esta missión fueron seiscientas las confessiones de toda la vida y muchos los ídolos que se quemaron. Y para que fuese más durable el fruto della dexaron señalados mayordomos en los pueblos para que juntasen los demás a las diciplinas y exercicios de devoción y cuidasen con veras de que no hubiese más idolatrías. Diose nuestro señor por también servido del trabajo de los padres en esta missión que quiso premiar a uno de los missioneros con llevarles para sí, este fue el padre Gaspar de Montalvo a quien estando los mesmos pueblos le dio una recia calentura y él con esperança de mejoría la disimuló por nueve días enteros y era tanto el deseo que tenía de trabajar con aquellos indios que con averse declarado el mal por tan riguroso aun no quería dexar el puesto para morir como buen soldado de la Compañía de Jesús con las armas en la mano. Pero al fin obligado por la obediencia huvo de venir a este colegio de Lima donde acabó santamente según avia vivido porque en pocos años que estuvo en la compañía donde entró ya sacerdote se adelantó grandemente en todo género de virtud principalmente en el celo de las almas como se vio en la ocassión referida. Missión que hizo el padre Antonio Pardo y lo sucedido en ella, [1610] (10) No quedó el año siguiente de 1610 vacío de missiones porque no querían nuestros superiores se diesse vacuo en la gracia desta vocación nuestra, pues no se da en la naturaleza. Más aunque fueron varias como se irá diciendo, la primera de que se haze memorial fue de una larga que por espacio de siete messes enteros hizo como solía en otras ocassiones el padre Antonio Pardo (de cuyo spíritu y predicación se ha dicho arriba) a las ciudades de Guanuco, Saña, Trujillo y Chachapoyas y della se refieren aquí las cosas más notables. La primera es el averse tenido noticia de una famosa fuente llamada Cuyana en la lengua índica, que es en la española como si dexesemos la fuente de los amores, tan venerada y estimada en aquella tierra, que se entiende no eran solo los indios los que a ella acudían, más aún también mugeres españolas embiavan sus criados a ella para traer de su agua y usar della supersticiosamente en sus aficiones y amores ilícitos. La superstición o embuste desta fuente era que lavando con el agua della la persona o ropa de quien quería quedase aficionada o regándole la cassa con ella, luego la amartelavan y traían rendida a lo que della pretendía sus lascivos desseos. Sabido pues esto por el siervo de Dios quiso aunque fuesse a costa de trabaxo suyo ir al lugar della para quitar aquel escándalo y tropiezo en que tantas almas davan de ojos, con tantas ofensas del señor pidió al cura de aquel pueblo que le acompañasse y lo mesmo a un cavallero seglar, hermano del encomendero del mesmo lugar que a la sazón se halló presente y llevando algunos indios de guía fueron al lugar della, era según parece un cerro alto por el qual fueron trepando con pies y manos con tanto peligro de caer y despeñarse, que según en su relación dixo el messmo padre [p.33] más parecía temeridad que osadía el intentarlo, al fin llegaron a lo alto y advirtieron que la
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