Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Jimmy Martínez 57 Al igual que otras crónicas conventuales del siglo XVII, la obra narra con estilo apologético el trabajo pastoral que realizaron los miembros de la Compañía de Jesús en defensa de la fe católica y conquista espiritual de las poblaciones aborígenes que se asentaron en las reducciones y territorios de fronteras. Nuestro cronista consiente de la labor que le fue encomendada, resalta en todo momento el espíritu misionero de los hijos de San Ignacio de Loyola, cuyo accionar se verá reflejado en la instauración de sus colegios, congregaciones, misiones itinerantes y vida de ilustres miembros, desde su llegada acontecida en el año de 1568 hasta 1678, fecha que marcaría el final del gobierno provincial de Hernando Cavero. Jacinto Barrasa no escatimó esfuerzos en la recopilación de materiales que le valdría para escribir su crónica, pues utilizó todo tipo de documentación que se encontraba en el Archivo Central del Colegio Jesuita de Lima, como las cartas anuas, memorias de los visitadores, correspondencia de los padres generales con los provinciales, las cartas de edificación, hasta la misma obra de su antecesor Ignacio Arbieto, muchos de ellos lamentablemente perdidos, que hacen de su obra un texto valioso. La numerosa información que logró reunir le sirvió para detallar de manera cronológica las fundaciones de los diversos colegios jesuitas y del papel que desempeñaron sus provinciales y representantes ilustres de su orden en las empresas apostólicas que se llevaron a cabo en los territorios de indios convertidos y de frontera. Para los estudiosos de la sociedad andina son de suma importancia los 18 últimos capítulos de la primera parte del libro N° 1, donde el padre Barrasa describe meticulosamente las misiones volantes que efectuaron los jesuitas -a solicitud de Bartolomé Lobo Guerrero- durante las primeras campañas de la extirpación de las idolatrías, en las parroquias del Arzobispado del Lima; colaborando en la predicación y administración de los sacramentos a los visitadores como Francisco de Ávila, Fernando de Avendaño y Diego Ramírez, experiencia que supo bien aprovechar el padre Pablo Joseph de Arriaga para elaborar su política de extirpación contra la religión andina, programa que llegó a plasmar en su libro La extirpación de la idolatría en el Perú (1621). No olvidemos que esta lucha contra las huacas prehispánicas se dio en un contexto político-religioso donde se reformularían varios de los métodos de evangelización que se habían discutido en el III Concilio Limense (1582-1583), una buena oportunidad para que los propios jesuitas considerasen que estaban participan-

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