Yuyarccuni Año II N° 2 Katty Bravo 46 La condena de Magdalena Cusi Tuna no fue tan dura como la de Magdalena Sacha Carva, pero tenía que “llevar cruz perpetua en el cuello y un año de destierro al pueblo de San Juan de Quisque anejo desta dicha doctrina y la adoctrinen los padres curas” (f. 8v). Ese año, se lleva a cabo el juicio contra la india María Sisa Chumbi, de 50 años de edad, iletrada, casada con Juan Mercado del Ayllu de Ayza (f. 11) presa por estar acusada de ser hechicera e idólatra. María Sisa negó los cargos que se le imputaban señalando, una y otra vez que no era hechicera ni idólatra. Por lo cual, el notario pasó a decir lo siguiente: Porque no ay mas indicios ni ynformacion que la denunsacion de la dicha memoria que con la experiencia an verificado todas las que an dado a su merced sin que aya errado alguna para hazer diligencia con la susodicha Maria Sisa Chumbi en orden a que por bien y encargándole la sentencia diga su culpa si la a cometido en ser hechicera ydolatra mingadora.18 De esta manera se mandó a suspender la diligencia. No sabremos si el proceso continuó, si Juana Sisa fue condenada o absuelta porque el expediente está incompleto. Conclusiones Finalmente, puedo concluir que, en el corregimiento de Yauyos, las mujeres confesaron ser hechiceras, aunque la mayor parte de las confesiones fueron forzadas; en algunos casos, estas mujeres utilizaron sus confesiones como una estrategia de sobrevivencia. El pacto con el diablo era símbolo de su resistencia en una sociedad que sólo les ofrecía desolación. Con la persecución de estas mujeres que realizaban diversas actividades dentro de las sociedades andinas, como el de curar enfermedades físicas y espirituales, los europeos intentaron expropiar al mundo andino de su patrimonio cultural, de su saber empírico en relación con las hierbas y los remedios, que se habían acumulado y transmitido por generaciones a lo largo de su historia. A pesar de que esta persecución fue demasiado violenta, estas prácticas se supieron camuflar para poder sobrevivir; por ello, podemos encontrar curanderos o curanderas que continúan con su labor, donde la “modernidad” y el “desarrollo” aún no han llegado. Estos conocimientos se han modificado y adaptado a los tiempos, pero en el fondo siguen teniendo la misma carga simbólica para quienes la practican. 18 Archivo Arzobispal de Lima. Visitas de hechicerías e idolatrías. Leg. III. 13. 1661, p. 11.
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