Yuyarccuni Año II N° 2 Katty Bravo 44 aquella india que estaba allí? Luego de ver el rostro de la mujer, dijo que se llamaba Magdalena Sacha Carva; ella, al escucharlo, negó que se llamara así. La misma pregunta le planteó a Bartolomé Ucares que contestó lo mismo. Finalmente, declaró el cacique del pueblo, Francisco de Cárdenas”13 , quien confirmó que era Magdalena y no Catarina la mujer que veía a lo lejos. Con estos testimonios, el visitador y el juez quedaron convencidos de la astuta estrategia de la acusada para zafar de la “justicia” eclesiástica. El proceso a Magdalena fue rápido porque al día siguiente fue sentenciada no sólo por “ydolatra y echisera” sino por “fraude y engaño con que prosedio en su declaración mudándose de nombre”14, la sentencia fue: […] corosa en la cabeza, cruz perpetua en el cuello por todos los días de su vida y a sinquenta asotes sobre una bestia de enjalma, passeada por las calles publicas deste dicho pueblo con vos de pregonero que publique su delicto; y a un año de destierro, al pueblo de San Juan de Quisque, y que en el dicho pueblo donde tuviera asistencia, acuda todos los días de su vida la doctrina con los muchachos de ella (f. 5). Horas más tarde cumplía con su condena, el notario la describe de la siguiente manera: […]salió, sobre una bestia de enjalma; desnuda de espaldas, corosa en la cabeza, cruz en el cuello con verdugo el qual publicaba su delito; y se executo la pena corporal en la suso dicha de sinquenta asotes, con ausilio de los alcaldes deste dicho pueblo que asistieron a la punisión, para el destierro se entregó a la dicha Magdalena Sacha Carva al reverendo padre Francisco Cristoval de Paredes su cura (f. 5). Y, en el lugar donde Magdalena realizaba sus rituales de “hechicería”, el cerro Sunivilca, se mandó a colocar una “cruz grande” y se cambió el nombre de Sunivilca por el de “paraje del Santissimo sacramento” (f. 5)15. El día en el que Magdalena Sacha Carva cumplía su condena, el visitador ordenaba que la india Magdalena Cusituna presentara su declaración por haber sido acusada de “hechicera e idolatra”. Magdalena acudió al llamado para que se dé inicio a su proceso, con la presencia del cura de la doctrina, Fray Cristóbal de Paredes y del interprete, Carlos de Mendoza. 13 Malleus, s/f. 438; AAL: leg.2, Exp. XXVII. Citado por Silverblatt, 1990, p. 131. 14 Malleus, s/f. 438; AAL: leg.2, Exp. XXVII. Citado por Silverblatt, 1990, p. 131. 15 Luis Millones indica que “cada ciudad tenía un cerro tutelar que actuaba como ‘dueño’ de la naturaleza circundante. En algunos casos, el cerro podía extender sus dominios más allá de los pueblos vecinos, convirtiendo en servidores suyos a las montañas que los rodeaban” (2014, p. 17).
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx