Yuyarccuni Año II N° 2 Katty Bravo 43 Se exortó a la susodicha encargándole la consiencia, y poniéndole por delante el temor de Dios y bien de su alma en confesar su culpa si la ha cometido en creer en superticiones, y echisos, y en idolatrías, en algunas guacas, hasiendoles sacrificios, negando a su divina Magestad la adoración que por verdadero Dios se le debe, y que sin temor del castigo diga la verdad que el dicho Señor visitador no viene tanto a castigar quanto a perdonar a los que piden misericordia, con arrepentimiento y dolor de haver ofendido a su divina magestad, y propósito de enmienda.8 Luego de esta introducción, se plantea la primera pregunta ¿es echisera, o idolatra, hasiendo sacrifisios a algunos serros o guacas?9, la acusada niega la acusación. Señala que solo es partera porque curaba a las mujeres “preñadas” con “mais molido blanco”10. Luego el Visitador le preguntó ¿A quiénes has parteado?, como sabía que si daba nombres se generaría una cadena de acusaciones, prefirió decir que todas sus pacientes habían muerto, salvo una, la india Ysabel Maivas. Ante la negativa de Magdalena a colaborar con el Visitador, él le dice que “mirasse por su alma que abia costado mucho a su divina magestad y que la abia criado para el sielo”.11 Por ello, ante el temor de perder su alma en el infierno, accedió a contar toda la verdad en esta materia, aseveró que ella era hechicera porque “al serro sunivilca, a echo sacrifisios, idolatrado en el, que es el que esta ensima del pueblo”12. Estos sacrificios los hacía con “sango de mais blanco teniéndolo en la mano, de noche soplaba hacia el dicho serro sunivilca desde su casa”. Diciendo: “Sunivilca dadme salud y por esso os ofresco esto” (f. 3). Estos “hechisos” los aprendió de María Otco, india ya fallecida y, los realizaba hace más de un año debido a que “creio que el dicho serro era poderoso para darle salud” (f. 3). Aclaró que esos “hechisos” los hacía sola y que no conocía a más personas que fueran “hechiceras”. Más tarde, la acusada tenía que reafirmar todo lo que había dicho el primer día de su interrogatorio. Entonces, declaró que no se llama Magdalena Sacha Carva, sino Catarina Sacha Carva; para corroborar lo que la acusada decía, el visitador mandó traer a cuatro testigos. El primero, Sebastían Capcha Pongo, señaló que la india se llamaba Catarina, pero cuando el visitador le recordó que había jurado en nombre de Dios, confesó que Magdalena le había convencido para que dijese que se llamaba así. Luego, el visitador, para “mas averiguar la malisia” (f. 3v) de Magdalena solicitó a otro testigo, Juan Pingollo Camachico, le preguntaron ¿Cómo se llamaba 8 Malleus, s/f. 438; AAL: leg.2, Exp. XXVII. Citado por Silverblatt, 1990, p. 131. 9 Malleus, s/f. 438; AAL: leg.2, Exp. XXVII. Citado por Silverblatt, 1990, p. 131. 10 Malleus, s/f. 438; AAL: leg.2, Exp. XXVII. Citado por Silverblatt, 1990, p. 131. 11 Malleus, s/f. 438; AAL: leg.2, Exp. XXVII. Citado por Silverblatt, 1990, p. 131. 12 Malleus, s/f. 438; AAL: leg.2, Exp. XXVII. Citado por Silverblatt, 1990, p. 131.
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