Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Katty Bravo 38 sus enfermedades llamándoles á su casa, ó yendo ellos, y suelen curar los hechizeros, chupando el vientre, ó en otras partes del cuerpo, ó vntándle con sebo ó con la carne, ó grosura del Cuy, ó Sapo, ó de otras inmundicias, ó con yeruas. Lo qual les pagan con plata, ropa, comida […]” (Ondegardo, 1917, p. 31). Otro de los asuntos que trataban los hechiceros eran las cuestiones relacionadas con el amor o el desamor; con sus rituales eran capaces de hacer que los corazones más reacios caigan rendidos a los brazos del varón o la mujer que hacía u ordenaba el ritual. Sobre este tema también puso atención: Acuden a los hechizeros, para que les den remedios para alcancar vna mujer, ó aficionarla, ó para que no los dexe la manceba: y las mujeres acuden á lo mismo para lo mismo. Y para este efecto le suelen dar ropa, mantas, coca, y de sus propios cabellos, ó pelos, ó de los cabellos y ropa del cómplice, y á veces de la misma sangre para que estas cosas hagan sus hechizerías” (Ondegardo, 1917, p. 196). Ondegardo señala que las prácticas de hechicería estaban relacionadas con las mujeres que eran tan famosas que hasta el mismo Inca las temía, por lo que realizaron actos de represalia en contra de estos grupos: Destos hechizeros, así como ay mucho número: así también ay muchas diferencias. Vnos ay diestros en hazer confectiones de yeruas, y rayzes para matar al que las dán. Y vnas yeruas y rayzes ay que matan en mucho tiempo, otras en poco conforme á la confection y mezcla que hazen. Las que hacen semejantes hechizerías son casi siempre mugeres, y para estas mezclas vsan tener muelas, dientes y figuras de ouejas hechas de diferentes cosas, cabellos, vñas, sapos viuos y muertos, y conchas de diferentes maneras, y color, cabecas de animales, y animalejos pequeños secos, y gran diferencia de rayzes, y ollas pequeñas llenas de consaciones (?) de yeruas, vntos y arañas grandes uiuas, y tapadas las ollas con barro. Y en sintiéndose alguno enfermo acude luego á estos hechizeros para que deshagan el daño, que sospechan auerseles hecho por algún mal suyo, y con viajes y supersticiones varias hacen esto, y muchas veces con lo que dan á los enfermos para sanar, mueren. Por lo qual son estas hechizeras en gran manera temidas aun de los caciques […] Este género de hechizeros de poncoña castigauan los Yngas matandolos tales hechizeros hasta sus descendientes (Ondegardo, 1917, p. 28). Sobre la medicina andina, Schaedel (2000) plantea que tanto los aztecas como los incas tuvieron un amplio conocimiento de las propiedades de las diversas plantas que comprendían su flora, estaban cualitativamente en pie de igualdad con la farmacopea europea y la superaban cuantitativamente, pues habían descubierto a fondo las propiedades útiles de su flora por efectos terapéuticos (y seguramente tóxicos). Habían llegado a una sistematización suficiente de la etiología de las

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