Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Emanuel Rivera 297 Araníbar (1969-70) fue el primero que realizó un estudio sobre la necropompa inca, que constituye la compañía funeral o el coentierro. Esto es un rasgo cultural de periferia de las etnias ecuatoriales que relacionaban sus rituales funerarios con la voluntad de mujeres y sirvientes de morir para servir a su líder en la otra vida, siendo pieza clave de este planteamiento la crónica de Cieza. El Príncipe de los cronistas describió las prácticas de coentierros con características comunes de pomposidad y participación de mujeres sirvientes en la zona ecuatorial y la costa prehispánica, para el caso de Atahualpa, donde se plantea que los coentierros de los líderes fueron una manifestación anterior a los incas, propia de la zona de los llanos y de los actuales países de Ecuador y Colombia. También rescata la noción de un más allá a partir de un lugar de gozo donde los pobladores andinos van al morir, por eso buscaban acompañar a su líder. Hay que tener en cuenta que la necropompa de los difuntos se realizaba por medio del enterramiento de los individuos vivos, para luego morir junto al cuerpo. Hampe (1982) fue el primero que estudió la ubicación de las momias en el Cusco y el envío a Lima por mandato del virrey Marqués de Cañete, quien encomendó la tarea a Ondegardo de ubicarlas. El Corregidor del Cusco envió al Hospital Real de San Andrés las momias de Pachacutec, Huayna Capac y Mama Ocllo, junto a las cenizas de Huiracocha, en 1559. A su vez, el autor hace referencia del embalsamiento que estuvo basado en sustancias antisépticas como la brea, el molle, isura (extracción de planta selvática) y cascos de calabaza para ponerlos debajo de los pómulos por su frescura. Eran sacados diariamente a la plaza principal del Cusco para rendirles culto, incluso por el Inca de turno. El vocablo quechua malqui significa momia, mientras que huauqui, era una estatua representativa del Inca de piedra u oro, que poseía un nombre especial por medio de los atributos diarios de cada momia. Por la coyuntura de invasión española en el Cusco, la nobleza inca escondió a sus ancestros. Luego del inicio del proceso de extirpación de las idolatrías por la Iglesia, fueron hallados los siguientes cuerpos o bultos en las tierras de sus respectivas panacas: El pájaro indi de Manco Capac en una aldea en el Cusco, Sinchi Rosa en Bimbilla, Inca Roca en Rarapa, Mayta Capac en Cayucache, la estatua de Lloque Yupanqui; Yahuar Huaca fue hallado por Ondegardo, pero Hampe no precisa dónde; Huiracocha en Jaquijaguana; Pachacutec en Toccocachi; los restos de Tupac Yupanqui en Calispucyu, Huayna Capac en la casa del virrey Vaca de Castro, junto al de su madre, Mama Ocllo; Huáscar fue asesinado por su hermano en Antamarca, posiblemente luego descuartizado; Atahualpa fue desenterrado de la iglesia de Cajamarca para ser

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx