Yuyarccuni Año II N° 2 Katty Bravo 30 ambiente de paranoia religiosa que tuvo como resultado el incremento del poder simbólico de la Iglesia sobre los cristianos atemorizados por el poder del diablo y la condena al infierno. Los nuevos conceptos del diablo permitieron la construcción de estereotipos que con el impulso eclesiástico y del Estado monárquico, fueron aceptados, primero por los sectores ilustrados, luego por los sectores populares de las sociedades medievales; permitiendo crear un “chivo expiatorio” que justificó los actos de represión que se cometía en nombre del cristianismo. El cristianismo, tanto católico como protestante, considera que la intensión del Diablo a la hora de entablar alguna relación con el hombre es apoderarse de su cuerpo y de su alma, a cambio ofrece: visiones del futuro, riquezas materiales, eterna juventud, dones de belleza y de seducción, conocimientos ocultos, entre otras cosas a las que se puede acceder gracias a sus poderes y encantamientos. De esta manera, el diablo promete toda la ayuda necesaria a cambio de un alma que las mujeres están dispuestas a entregar para cambiar su realidad llena de pobreza y dolor. En muchos casos, se puede notar que el diablo era sensible con los apuros y necesidades de las mujeres; las promesas frecuentes luego del pacto diabólico, estaban relacionadas con los problemas de las mujeres campesinas, con la necesidad de salud, alimento y vestido. Según la doctrina general sobre las brujas establecida en El martillo, son las mujeres las que se dan a la magia o brujería, pues desde su nacimiento están más propensas a la sensualidad y al pecado, una afirmación que se basa en la primera parte de la Biblia, cuando Eva seduce a Adán, lo cual puede ser el origen del manifiesto antifeminismo clerical. Los autores del Malleus dicen: De la malicia de las mujeres habla mucho el eclesiástico: no hay peor veneno que el veneno de la serpiente, no hay peor odio que el odio de un enemigo (de la mujer). Preferiría vivir con un león o con un dragón que con una mala mujer. [Y concluye:] toda malicia es nada comparado con la malicia de una mujer (Malleus Maleficarum, [1487]1976, p. 99). Instintoris y Sprenger fueron muy claros al señalar el carácter defectuoso del género femenino, porque “había un defecto en la formación de la primera mujer, dado que ella fue formada de una costilla doblada, esto es, de una costilla del pecho, la cual está doblada como en dirección contraria al hombre” (Malleus Maleficarum, [1487]1976, p. 102). Y a través de este defecto, ella es un animal imperfecto, que siempre engaña. De allí, se las asoció con la brujería y la herejía, por ese delito merecían ser torturadas y quemadas en la hoguera. Según su manual, la única forma de sacar la verdad era a través de las torturas (ver Figuras 3 y 4), se podía sacar
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