Yuyarccuni Año II N° 2 Katty Bravo 31 confesiones y obligar al Tribunal a condenar a la pena de muerte a miles de personas. Ideó para ello un refinado sistema de complejas preguntas e instruyó a futuros inquisidores y autoridades judiciales sobre cómo deberían ganar la confianza del acusado y prometerle clemencia para inducirlo a la confesión de su supuesto delito. Enseñaba a los inquisidores cómo confundir a las víctimas en interrogatorios contradictorios para empujarlas a “confesar” y acusar a otras mujeres. Este tratado se convirtió en un auténtico manual inquisitorial que se puso en manos de los jueces de lo criminal, rigió hasta mediados del siglo XVII, tanto en los países católicos como protestantes logró convertirse en el recurso teológico que justificó legalmente la persecución de las imaginarias amantes del demonio que se convirtieron en el 90% de las 70 mil víctimas que fueron juzgadas y ejecutadas por el delito de brujería (Federici, 2010, p. 246). Figura 3. Tortura del péndulo aplicada a mujer acusada de brujería por la Santa Inquisición. Fuente: ateismoparacristianos.blogspot.com/20 10/07/instrumentos-de-tortura-durante-la.html Los inquisidores cometieron innumerables actos de violencia y crímenes, tanto en Europa como en América, justificándolos con la persecución que hacían en contra del diablo. En Génova, en 1513, en tan sólo tres meses, fueron procesadas cinco mil mujeres. Años después, en Salem, Nueva Inglaterra, cuatrocientas mujeres fueron acusadas por sus prácticas heréticas; de ellas veinte fueron degolladas, ciento cincuenta encarceladas y el resto ardió en la hoguera pública. Todas confesaron su
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