Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Maria Valdivia 270 voluntad y la esperanza, el cuestionamiento de los ideales e incluso la locura. Los reparos en la narrativa, especialmente en los pasajes donde se describen los momentos más duros del confinamiento como la violación, el proxenetismo y el suicidio, siempre son proyectados en el otro. Es el otro, nunca es uno mismo, en todos los autores, la masculinidad es preservada a través del cuerpo y la clase social. El narrador o la narradora describe a esos otros hombres y a esas mujeres de los estratos más bajos, son ellos los que pierden la condición humana y especialmente los negros a quienes se les atribuye una "naturaleza sexual" animalizada. Surgen nuevas preguntas que en este trabajo no podré responder ¿Cómo afectó la prisión a las familias de los presos? ¿Qué sucedió cuando los presos retornaron a sus vidas como personas libres? La hija de Juan Seoane, murió a los cuatro años de edad, mientras él estaba en el encierro. El joven poeta Serafín Delmar, otro preso, despues de su encarcelamiento se autoexilió en Chile donde se retira del partido aprista. En su prosa siempre se destacó como una marca traumática el tema de la cárcel, otros militantes murieron en la prisión, olvidados, sin influencias ni dinero y posiblemente vulnerados. Ninguna familia se atrevió a manifestar nada sobre violaciones. En esa época no había Comisiones de la Verdad y la Reconciliación, y aún no queda claro si las personas prefirieron olvidar o silenciar la parte imposible de verbalizar de acuerdo a los valores de la época. Tanto en Hombres y Rejas como en La Trampa los aspectos relacionados con las violaciones, la homosexualidad masculina o femenina y la prostitución serán siempre señadas en “el otro/a” permiendo inferir que el proceso de encuadramiento en la literatura política se inicia desde el mismo narrador. Tambien la vivencia de la experiencia carcelaria vivida como un período extenso e intenso, dejó diversas cicatrices en los testimoniantes como en el caso de Portal, quien increpó a la dirigencia la deslealtad con los militantes presos. En ambos casos ellos “hablan” también por aquellos que no pudieron hacerlo, diversas voces que quedaron sumidas en el anonimato de la muerte en la prisión o la imposibildad de poder narrar sus propias versiones sobre este período “sin posibilidad de un “portavoz ni de personal de encuadramiento adecuado”. La memoria institucional, encuadrada por las diferentes dirigencias apristas, suscita interés hasta el presente. El APRA sigue siendo uno de los grupos con mayor dinamismo institucional pese a las diversas denuncias sobre casos de corrupción de funcionarios. Las memorias subterráneas han logrado subsistir, su rescate era necesario, aunque no es nuestra intención que formen parte de una linea de interpretación que prolongue el martirologio, más bien,

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