Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Maria Valdivia 265 mera deportación de Magda Portal, junto con la poetisa uruguaya Blanca Luz Brum. Ambas fueron acusadas de ser parte del “complot comunista” contra Leguía, en ese momento Magda viajó a Cuba y Blanca a Buenos Aires, era el momento en que “las mujeres empezaban a figurar así cómo políticas más que como intelectuales, siendo nosotras las primeras en ser señaladas como subversivas” (Portal, carpeta 57, 1982: 29). De Cuba se trasladó a México para estudiar la Revolución Mexicana. Fue apresada por sus actividades políticas, pero antes conoció a Alejo Carpentier y Roa Bastos, e intercambió correspondencia con ellos. Cuando se produjo la caída de Leguía retornó al Perú. La labor política que le tocó realizar implicaba la conformación de las bases del partido aprista para participar en su primera gran contienda electoral nacional, como ella misma recordó “Nosotros organizamos el primer partido aprista, y acto seguido convocamos a un Congreso aprista (1930), nuestros pronunciamientos eran muy revolucionarios, y uno de ellos fue sobre los derechos de la mujer, nunca antes involucrados en ningún partido como tales” (Portal, carpeta 57, 1982: 46). Por la preparación y reconocimiento a su trabajo partidario en el exilio Magda Portal influyó en diversos aspectos referentes a la política, teoría económica y el análisis de otras coyunturas revolucionarias. Sin embargo, pese a estos aportes siempre se le señaló como la única que podía efectuar las conferencias dirigidas a las mujeres. Su prédica se especializó en ellas. Magda Portal recordó la manera en que se relacionó con algunos de sus compañeros y bohemios de la vida literaria, como cuando estos recurrían al consumo de drogas o tranquilizantes. A veces, ella les pedía probar para experimentar y ellos le contestaban tú no, la cuidaban. De igual forma, cuando tuvo que ir en calidad de conferencista a Puerto Rico, con ironía manifestó que debió acudir a recibirla una comitiva, sin embargo, fue confundida con una bailarina de ballet, entonces ella les imprecó: Que pensaban que era yo, acaso una señora muy gorda, de más edad, con las manos en los bolsillos y una bomba en cada mano, seguramente […] han de creer que todas las mujeres tienen que ser feministas, con una cara machista, dispuestas a golpear a cualquiera (Portal, carpeta 57, 1982: 67). De esa manera, Magda Portal, se afirmó en la defensa de las mujeres, experimentó la vida política en un marco regido por códigos masculinos, adecuándose a ese nuevo contexto, inédito para todos. Los hombres la admitieron e incluso la admiraron, pero alimentados por los valores de

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