Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Maria Valdivia 256 y el periodismo aprista representado a través de La Tribuna, hicieron eco de la beligerancia verbal y física, expresada en las editoriales apristas a favor de las propuestas nacionalistas y su crítica al monopolio ejercido por la familia más poderosa de esa época, los Miró-Quesada, dueños del mayor diario de circulación nacional, versión oficial y oficiosa del régimen político. El levantamiento del comandante Sánchez Cerro, contó con el apoyo de la oligarquía y la simpatía popular, produciéndose el derrocamiento del dictador Augusto B. Leguía. Posteriormente se produjo la convocatoria a elecciones en 1931. Sánchez Cerro y Haya de la Torre fueron los candidatos, obteniendo la presidencia el primero con un total de 152 062 votos, a diferencia de Haya, que obtuvo 106 007. Los resultados resultaron fraudulentos, según los apristas. En estas elecciones no se contabilizó la votación del departamento de Cajamarca y de algunas provincias andinas de La Libertad, consideradas bastiones del partido. La candidatura del militar fue apoyada desde la línea editorial del diario El Comercio, con un mensaje virulento y maniqueo sobre el aprismo y los perjuicios que este acarrearía si llegase al poder. La polarización política fue cada vez mayor, los apristas descontentos con los resultados denunciaron la existencia de fraude electoral. Poco más tarde se declaró la Ley de Emergencia, que permitió al gobierno apresar a los militantes y especialmente a Haya de la Torre, sin derecho a juicio, se clausuró el diario La Tribuna y se produjo la expatriación de los 22 parlamentarios elegidos por ese grupo9. La tensión social fue alarmante y se incrementó aún más debido al intento de magnicidio cuyo autor fue un joven vinculado al APRA. Es en esta coyuntura que ocurre la trama de la novela Hombres y Rejas, el joven de dieciocho años que atentó contra el presidente, se llamaba José Melgar Márquez y era sobrino de Juan Seoane, y este a su vez hermano de Manuel Seoane, segundo al mando del partido aprista. Melgar y Juan Seoane fueron apresados, junto con otros, como García, director de La Tribuna. En ese contexto, Haya de la Torre pasa a ser un perseguido político y se inicia una fuerte persecución contra él, hasta que fue tomado prisionero y aislado del contacto con otros militantes, finalmente fue amnistiado en 1933. 9 Sobre esta parte de la historia puede leerse el prólogo realizado por Alfredo González Prada al libro de su padre “Bajo el Oprobio”, en el cual realiza la denuncia de todos los acontecimientos ocurridos hasta el año 33. Alfredo al igual que Don Manuel, condenó el gobierno de Benavides con las más duras palabras “Sufre el Perú el mismo oprobio de 1914 y 1915. Nada a cambiado excepto los guarismos del calendario. La misma taifa híbrida de soldadesca y civilismo tiraniza el país, ¡los mismos parásitos se ceban con la misma voracidad en los mismos infortunidos de la Patria y hasta el mismo individuo del mismo Oscar Benavides! acaba de encaramarse a la presidencia sobre el cadáver tibio de un tirano asesinado” (González Prada, 1933, p. 11).

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