Yuyarccuni Año II N° 2 Maria Valdivia 249 ción el término disciplina se entendió como sinónimo de obediencia debida, sin ningún tipo de cuestionamientos a las órdenes que provenían de la cúpula partidaria, aún así su propia memoria subsistió bajo formas y registros insospechados, como las novelas testimoniales o la poesía y la música popular. Entonces, más que una guerra “contra la memoria”, como afirmaba Todorov en torno a elaboración estatal y partidaria que realizó el estalinismo, en torno al partido aprista se han desarrollado dos situaciones: silencios desde el Estado y la existencia de diversas memorias en el interior de partido, entre las que domina la versión más institucional u oficial, dirigida a justificar más que explicar la política pactista del aprismo contra sus otrora persecutores. Pese a todo, en la organización se generaron momentos de intenso conflicto entre las diversas memorias internas expresadas por la militancia. Con el pactismo, varios de los testimonios de aquellos que vivieron las persecusiones y procesos carcelarios quedaron convertidos en memorias subterráneas, que en calidad de excluidos o grupos minoritarios “prosiguen su trabajo de subversión en el silencio y de manera casi imperceptible afloran en momentos de crisis a través de sobresaltos bruscos y exacerbados” (Pollack, 1989, p. 2). Historia oral y novela testimonial Los presos políticos traían características identitarias anteriores a su pertenencia política, establecidas por sus filiaciones étnicas, de clase y género. Generalmente, fueron aquellos que pertenecían a la clase media y letrada, los que pudieron dejar evidencia escrita sobre sus experiencias en la cárcel bajo la configuración de novelas o poemas, pero existieron otros, cuyo anonimato persiste y probablemente continúe así. En todos los casos, al no existir posibilidades de dar su testimonio ante las autoridades, para establecer responsabilidades, la novela testimonial constituye uno de los pocos recursos para dejar constancia de la experiencia prisional. Conviene entonces, situar las principales características de este género. El primer elemento que se destaca en la novela testimonial es su escritura, en primera persona, y el modo en que el relato de lo “excepcional cotidiano” se manifiesta en el texto. La cárcel es una excepcionalidad en la vida del sujeto, pero la narrativa trata sobre el día a día de la experiencia, e incluye elementos extra-literarios (históricos, periodísticos y documentales) y “niega la configuración del texto como ente abstracto y suficiente en sí mismo al conectarlo directamente con la realidad de la que éste surgió, al "obligarle' a mos-
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx