Yuyarccuni Año II N° 2 Maria Valdivia 250 trarse como parte de una totalidad y no como totalidad misma” (Huertas, 1994, p. 167). Un segundo aspecto, resalta que esta cercanía a los hechos, expresa que la obra no está cerrada en sí misma, todo lo contrario, se concentra en dar al lector una idea real, casi en el mismo nivel de la comunicación oral. La novela basada en el testimonio es un género híbrido, considerando que es imposible apreciarlas como novelas “puras” o “meros documentos”; es el tratamiento de los datos ofrecidos por el autor, lo que da el cáracter de “testimonial” a la obra. Los aspectos literarios estarían situados en el ámbito estilístico o la recreación de personajes, con lo cual se concluye que el género testimonial es híbrido al igual que otros, como la autobiografía o el relato histórico (Huertas, 1994, p. 170). Entendida como una forma de literatura que nos acerca a la historia oral, en la novela testimonial se trata de desprender siempre la voz silenciada, a veces de un esclavo, de una mujer, o como en este caso, de un preso o exiliado político. Esa voz se "interioriza en la interpretación de la historia, desentrañándose el conjunto de la realidad a partir del análisis de una de sus parcelas características, de una faceta preseleccionada" (Gutiérrez, 1993, p. 107). Entonces, la novela testimonial y en este caso las que relatan las experiencias carcelarias, colocan a sus autores en calidad de voces narrativas, con un objetivo claro: que la sociedad no olvide lo acontecido en esos recintos olvidados, no sólo por la historia, sino por la sociedad de época, para lo cual pretende “hurgar en el pasado, de recuperarlo y vivirlo en la escritura […] liberan de debajo de las piedras” (Gutiérrez 1993, p. 107). En ese sentido, convendría examinar brevemente, el porqué varios de los presos políticos escogieron la literatura testimonial (novela, poesía o incluso cuentos) como la forma de dar a conocer sus vivencias en la cárcel y luego en el exilio6. A diferencia de la literatura Barroca, en la cual la prisión y el prisionero están presentes, como un elemento más de la trama o un recurso dramático, la literatura testimonial, exige que quien escriba haya vivido la experiencia, en este caso, el presidio, pero también que se haya apropiado del 6 Siguiendo la acepción señalada por Asunción Lavrin, el testimonio es comprendido como “un modo de extender el conocimiento y hacerlo una experiencia plural. El deseo de compartir esa experiencia puede obedecer a un fin tan sencillo como “dar a conocer” o puede dirigirse a un objetivo político en cuanto a ejercer una influencia sobre el pensamiento o los sentimientos de quienes reciben el mensaje testimonial”, para ampliar más el concepto, puede revisarse: Lavrin, A. (2003), Actas del 51° Congreso Internacional de Americanistas, “La literatura testimonial en Latinoamérica como experiencia de mujeres”, Santiago de Chile, 14-18 de julio del 2003, p. 89-104.
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