Yuyarccuni Año II N° 2 Carlos Moste 204 La imagen que nos entregan sus relatos está desligada de estereotipos anteriores, productos a la vez de un relativo paternalismo. La versión del hombre andino propuesta por López Albújar no es la edulcorada imagen de un ser sumiso, tímido y encastillado en añoranzas del pasado, tampoco la del desvalido digno solamente de conmiseración: este narrador instala, en mitad de un espacio violento e inmisericorde, a hombres rudos cuya actuación parecía como impulsada a los más elementales instintos (Vidal, 2007, p.5). Se ha considerado indispensable para los objetivos de este trabajo, explicar la perspectiva del autor frente a los hechos narrados, pues imparcialmente eso determinaría las singularidades que presenta su creación literaria. Por ende, es importante valorar que López Albújar, a diferencia de otros autores que trataron la misma materia, tuvo un contacto directo con el sector indígena del cual hace referencia en su obra. Esta relación se dio a raíz de su condición como Juez de Primera Instancia en el departamento de Huánuco, evidentemente esto significó que Albújar percibiera casos delictivos cometidos por el poblador andino de la sierra central del Perú. Esto le permitió personificar en su imaginario a un indio cruel y violento, de ahí que la naturaleza del sujeto andino que presenta en su obra, posea generalmente aquellas características. Cuentos Andinos, además de ser contextualizados, deben ser analizados a partir de su unidad temática, evitando de esta manera el desglose de la obra en diez cuentos independientes y desconectados entre sí. Esto porque cada cuento presentado no sucede al otro sino se superpone, a tal punto de encontrar, en algunos casos, antecedentes de un personaje en un cuento anterior. En el cuento La soberbia del piojo, Melchor, un indio de la comunidad, expresa lo siguiente acerca de la cotidianidad indígena: “todas las historias se parecen. En todas verá usted las mismas ridiculeces, las mimas vanidades, las mimas miserias, las mismas pasiones. No hay más que variantes” (López Albújar, 1920, p. 23). La sociedad andina se ha caracterizado generalmente por ser una sociedad conservadora frente a tradiciones ajenas, esto se podría explicar desde cualquier aspecto en el que uno desee enfocarse. Para corroborar esto, basta analizar ligeramente el funcionamiento económico que ha tenido vigencia en la sierra central del Perú, pues por causa de la ausencia de un poder político en las primeras décadas del siglo XX, las comunidades indígenas se fueron expandiendo en tierras marginales que se explotaban todavía con tecnología tradicional. Enrique Mayer ha explicado la característica cerrada de la sociedad andina desde ese mismo enfoque:
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx