Yuyarccuni Año II N° 2 Carlos Moste 202 Indígenas que además de velar por la generación y mejora de empleos, cumplía de manera implícita un rol social integrador. El indigenismo peruano tuvo sus orígenes en el siglo XIX y aunque se desarrolló ampliamente en la literatura, se extendió en campos como la política y las ciencias sociales, habiéndose convertido para las primeras décadas del siglo XX, en un asunto tan significativo que fue tratado con ahínco por algunos intelectuales de la época. En ese ambiente de inquietud se generó una gran controversia, nutrida por distintas posiciones ideológicas que intentaban dar solución a un conjunto de situaciones deplorables que hacían lamentable la condición de vida del indígena. Esas situaciones se agruparon bajo la denominación de “el problema del indio”. Algunos intelectuales armonizaron en solucionar el problema del indio, a partir de que la sociedad peruana concibiese una nueva identidad nacional cuyo núcleo fuese la originaria cultura precolombina, la cual estuvo honrada además por haber tenido la capacidad de sobrevivir a siglos de opresión. En otras reflexiones, figuró la básica idea de entender al conglomerado indígena como un grupo social y no racial, rechazando de esta manera toda posición racista. De igual forma se identificó y criticó el abuso cometido por los gamonales, aunque fundamentalmente se resaltaron los valores de la antigua cultura peruana como argumento para rebatir el hispanismo que, en boca de los principales indigenistas, ya suficiente daño le había causado. Matos Mar ha calificó la problemática indigenista como una discusión antagónica entre grupos políticos: En la década del 20 y 30 en el Perú se asiste al apogeo del indigenismo, que puede resumirse como un proceso dialéctico entre aristócratas hispanizantes, demócratas europeizantes y socialistas indigenistas, estos últimos estimulados, además, por las revoluciones mexicana y rusa (Matos Mar, 1920, p. 205). Sin embargo, resulta pertinente considerar la postura de Osmar Gonzáles, cuando identifica el indigenismo como consecuencia de la mala conformación de la nación peruana. Al respecto, Gonzáles (2008) infiere que “el indigenismo es la expresión de un fracaso, la evidencia de una derrota: la derrota de la no conformación de la nación peruana. Más allá de las visiones románticas o idealizadas que se han forjado alrededor del ser andino, es preciso considerar el indigenismo como el producto y la representación de los conflictos no resueltos de la sociedad peruana cuyas consecuencias se viven
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