Yuyarccuni Año II N° 2 Giannino Rivas 190 grupos acudieron al mismo lugar? Se consideran pertinente, para ello, las explicaciones de Alicia del Águila respecto de los espacios físicos y los practicados. Los primeros se encuentran definidos por lo que son, sin mayor uso que el primigenio y usual del lugar. En tanto que: “Los espacios practicados o simbólicos; se tratan del sentido que adquieren los lugares físicos al ser recorridos, [son] resemantizados por los actores […] con significados diversos para cada uno que los transite o habite […] No son distintos espacios físicos; son los lugares mismos […] caminados por diversas personas” (1997, pp. 28-29). El Palais Concert pasó de ser un espacio de relativa importancia para los arielistas a uno imprescindible para los colónidas. El magnetismo que presentó el lugar y las significaciones que le dotaron Abraham Valdelomar y su grupo, hicieron del café limeño uno de los lugares con mayores representaciones en la intelectualidad limeña de inicios del siglo XX. Por ello se comparte la idea de Osmar González (Gonzáles, Sanchos fracasados, 1996) de que los colónidas fueron un distintivo del tránsito generacional o puente entre los arielistas y los centenaristas. La prensa escrita y las revistas intelectuales La prensa escrita, diarios, boletines y revistas, en su calidad de formación de opinión pública, tuvo la ventaja de estrechar vínculos más sólidos con la sociedad limeña. Cabría resaltar que gran parte del Perú permanecía aún con las taras del analfabetismo para aquel tiempo. En ese sentido, los medios de prensa tradicional —por su costo y periodicidad, como por los temas que se tocaban— tuvieron una gran ventaja al posicionarse muy cerca del limeño de a pie. Fue en este contexto donde los periodistas, escritores, poetas, caricaturistas —intelectuales, al fin y al cabo— ganaron un espacio privilegiado para la promoción de ideas y se fue formando poco a poco una opinión pública de los jóvenes limeños. Las salas de redacción y pre-prensa, las amanecidas y los locales de diarios fueron espacios de confluencia y camaradería intelectual pero también, de ahora en adelante, de opinión: A diferencia de los intelectuales de fines del siglo XIX y principios del XX, que preferían el libro, las tesis, los discursos solemnes de salón (salvo en parte Víctor Andrés Belaúnde), las nuevas generaciones de escritores privilegiaban el artículo, la crónica, y el ensayo. Esto no es solo un cambio formal, sino también sustantivo, pues apela a otro tipo de lector, no solo al culto e informado, sino, sencillamente, al hombre de la calle […] El público lector al
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