Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Giannino Rivas 189 En “La Prensa”, en la oficina de Alfredo González Prada […] se reunieron un día, el mismo Alfredo, Alberto Ulloa Sotomayor, Abraham Valdelomar, Pablo Abril y de Vivero, Federico More, Hernán Bellido y Antonio Garland […] De pronto alguien gritó. Gritó porque ahí no se hablaba. — ¿Por qué entre los siete no hacemos un libro y lo publicamos? En aquel momento entró Félix del Valle. — Entre los ocho —corrigió alguien Y como quien dispone un almuerzo de amigos, Alfredo dispuso que era preciso hacer el libro. Cada uno daría diez composiciones y, él, Alfredo, buscaría editor que se hiciera del fardo lírico […] —Todo lo que dice Alfredo, el título, lo del contrato, me parece amable y gustará a las muchachas. Debemos aprobarlo —sugirió Antuco románticamente. — Está bien —dijo Valle— pero esto sería mejor discutirlo en el Palais […] Más adelante, el mismo Federico More se pregunta: “¿La significación de “Las voces múltiples”? Puramente estética. Con respecto a la literatura nacional, representa el coeficiente de una generación en el punto medio de su desarrollo” (More, 1981, pp. 37-38). Si bien la cita resulta larguísima y extensa, se considera necesaria para dar luces no solo del proceso creativo de los colónidas sino, también, de otros factores como a) un espacio nuevo de sociabilidad ganado por los intelectuales: las salas de prensa; b) el histrionismo y los excesos en sus comportamientos: “Gritó porque ahí no se hablaba”; c) la espontaneidad y naturalidad de sus proyectos —sin mellar, por ello, su calidad— que tenían como grupo y que contrasta con la tenacidad y concentración que orientaban los trabajos de los arielistas. En cambio, a decir de Belaunde, a su grupo lo caracterizaba “la disciplina, el rigor lógico y la erudición” (1967, p. 355); d) la predilección por la reunión bohemia y sazonada en el Palais como culminación de la realización personal y grupal a pesar de contar con otros espacios, como las salas de prensa; e) finalmente, la justificación del proyecto por pura afinidad estética sin por ello ocultar su conciencia de grupo o, generación como lo recalca Federico More al final. Llegado a este punto y visto la predilección de los “colónidas” por el Palais Concert, espacio que no escapó en el itinerario de sociabilidad de los arielistas, ¿Cómo se puede distinguir, entonces, a unos de otros, si ambos

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