Yuyarccuni Año II N° 2 Giannino Rivas 191 que se remitían era otro, y cambiaría más al asumir posiciones políticas (Gonzáles, 2010, p. 74). Estos intereses en la prensa escrita ya se habían presentado, por citar un caso, en Luis Alberto Sánchez desde 1909 cuando estaba en el boletín escolar de la Recoleta. En total, en esta etapa, escribió trece textos (Pinto, 1990). Pero no fue hasta la adolescencia y juventud donde Luis Alberto, se adaptaría a las oportunidades que ofrecía Lima para los jóvenes intelectuales. Fundó en 1916 Lux, una revista de mayor madurez donde tuvo una columna llamada “Glosas” y se le observa no solo interesado por su ciudad y la vida cultural que ofrece sino también por los desvalidos. Dos columnas, una sobre los soldados rasos y otra sobre los manicomios lo prueban. También, en 1916, hace una temprana confesión de parte y qué entiende y considera por aristocracia, todo en medio de una crónica por fiestas patrias: 29 de julio […] 12. p.m. […] La aristocracia sale del Excelsior. Como yo soy demócrata, y por…otras razones “de peso” no he asistido a la función. Chocolate en el Club Nacional y en el Palais. Más Himno. Más borrachos. Más líos. 30 de julio 11 y 30 a.m. Embanderamiento. La gente aristocrática sale de San Pedro y Santo Domingo Luego, después de anotar el itinerario, Sánchez, que usa el seudónimo de Rafael D’Argento, se dirige a su lector y señala: Aquí terminan mis apuntaciones; y ahora vamos a hablar con toda seriedad. Yo amo las diversiones populares ¿Es grosero? ¿Innoble? ¿Vulgar?... ¿Bien y que?... ¿Por qué voy a quemar lo que antes adorara con el blanco cariño de la infancia? ¿Por qué no voy a respetar lo que hizo mi felicidad en el pasado? ¿Por qué? Ustedes y yo hemos reído locamente con estas diversiones populares (Sánchez, 1990 [1916], pp. 72-73). En un plano más general, se ve que Sánchez para estos años es parte de esos jóvenes que tomaron una actitud distinta frente a las repercusiones que trajo la Gran Guerra de 1914. Él, como Valdelomar —algunos años mayor, es cierto—, no entran como los arielistas en el quiebre de referencias culturales ante el estallido bélico. Por el contrario, se ve en Luis Alberto un joven que empieza abordando el anonimato simbólico (soldados, obreros, campesinos). Por eso se considera importante para la presente investigación esta etapa de
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