Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Giannino Rivas 188 Esta otra juventud, coetánea de Sánchez, nacida pocos años después de los principales arielistas, se encontró a mediados de la segunda década del siglo XX con un escenario propicio para dejarse manifestar de la forma que creyeron propicia. Acontecimientos como el de la Primera Guerra Mundial y sus resonancias condujeron al resquebrajamiento de todo precepto o referencia europea. A pesar de las tempranas meditaciones de Víctor Andrés Belaunde y el sentido y, a su vez, directo examen de Francisco García Calderón, a los arielistas, como diría Hugo Neira, “los arrasó en la primera posguerra, lo que habría de llamarse la crisis de la conciencia europea” (Neira, 2009, p. 462). Ese vacío fue decisivo para los grupos de jóvenes que les siguieron. Se tuvo el caso del iqueño Abraham Valdelomar, que fue en sus inicios un precoz y talentoso periodista de los diarios limeños La Crónica, La Nación y La Prensa. Había venido a Lima en 1900. A los doce años estudió en el Colegio Guadalupe y luego ingresó a la universidad de San Marcos. También, por esos años, entabló una fraterna amistad con José de la Riva Agüero (Gonzáles, 1996, p. 106). Para 1916, año donde se publicó su famosa revista, “El Conde de Lemos” —como se hacía llamar— estaba perfectamente adaptado a las delicias y fragores de una ciudad como Lima. Junto a sus coetáneos: Alfredo González Prada, Federico More, Edwin Elmore, Pablo Abril de Vivero conformaron el núcleo central de Colónida, que combinó la poesía, los grabados y las narraciones con un estetismo más distendido, como ha señalado Sánchez (1981). Sin embargo, lo que interesa es ver la confluencia de una juventud y la toma de cuerpo en dicha confluencia. Alfredo González Prada, a propósito del asunto, le comentaba en correspondencia personal a Luis Alberto Sánchez lo siguiente: Si bien el grupo colónida comenzó a formarse a mediados de 1915 […] el colonidismo tomó “conciencia de grupo” durante la polémica con Juan José Reinoso, cobró afirmación plena con la aparición de Colónida en enero de 1916 y culminó con la publicación de Las voces múltiples en julio del mismo año (A. González Prada, 1981, p. 207). A. Gonzáles Prada hacía referencia al proyecto final de los “colónidas”, un libro con trabajos propios, reunidos raudamente y editados por la librería francesa de Lima, Casa Rosay, pero que más allá del libro, resulta ilustrativo ver el proceso de cómo se pensó. Federico More recrea la atmósfera de gestación:

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