Yuyarccuni Año II N° 2 Jair Miranda 167 mente por los patriotas, a saber, la promesa de libertad luego de cumplido el servicio en favor de la causa independentista. En los albores del desembarco de San Martín en Paracas, existía un estado de expectativa en la población esclava de las haciendas, la cual había sido informada de las ventajas que tendrían afiliándose al ejército libertador. A la llegada del ejército patriota, muchos se incorporaron a las filas su ejército, mientras que otros aprovecharon la situación para fugarse. A partir de la llegada del ejército libertador, el bandolerismo y sus motivaciones sufrieron una transformación. En primer lugar, la conmoción que significó la llegada de un ejército invasor a la costa peruana fue el marco perfecto para que los bandoleros continuaran con sus fechorías. Sin embargo, esta vez sus acciones adquirieron “un incipiente pero creciente contenido político” (Walker, 1990, p. 107): invocaban a la patria para cometer delitos. Entendieron que el ejército libertador estaba desafiando la soberanía política de la corona española. Sea para justiciar sus actos vandálicos o para debilitar patrióticamente a los realistas, lo cierto es que comenzaron a emplear un discurso político coyuntural. El viajero Basil Hall describe lo mencionado en 1821: […] fuimos amenazados por el asalto de un grupo compuesto de una docena de ladrones, todos negros [es decir, cimarrones] […] vimos a los ladrones que bajaron de los caballos a tres personas y las despojaron de sus ropas, y después formaron línea compacta para cerrar el camino, blandiendo sus garrotes en son de desafío. Fuimos, no obstante, hacia ellos al tranco con nuestras pistolas montadas y en alto. El efecto fue el que esperábamos; nos abrieron calle, y los ladrones, viendo su propósito frustrado nos rodearon y se convirtieron súbditamente en admirables buenos patriotas, gritando: “¡Viva patria! ¡Viva San Martín!”7 (CDIP, Tomo XXVII, Vol. 1°, p.232). En segundo lugar, muchos bandoleros y cimarrones decidieron entrar a las filas del ejército patriota, o de lo contrario, agrupar sus propias filas para posteriormente lograr su aceptación dentro del ejército libertador. Su adhesión “dio la característica más definitoria a la guerra de independencia, porque [constituyeron] la base sobre la cual se organizaron [muchas de] las montoneras y guerrillas” (Escanilla, 2014, p.232). Tanto los ejércitos patriota y realista recurrieron a la incorporación de bandoleros y cimarrones a sus filas, asimilación que en algunos casos fue más pragmática que ideológica, aunque 7 El énfasis es nuestro.
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