Yuyarccuni Año II N° 2 Jair Miranda 165 Bandoleros y cimarrones durante las primeras décadas del siglo XIX A fines del siglo XVIII, el bandolerismo afectó con mayor notoriedad la costa central del virreinato del Perú. Los bandoleros y salteadores de caminos operaban desde Ica hasta Huacho, dedicándose al robo de viajeros que circulaban por la activa ruta comercial que unía Lima y Callao con los valles interiores y toda la costa en general (Escanilla, 2014, p.114). Su método por excelencia era el ataque sorpresa o emboscada, con lo cual podían actuar y escapar rápido sin ser atrapados, demostrando a su vez el excelente conocimiento de la geografía del lugar. Los testimonios del viajero Camile de Roquefeuil en 1817 y Gabriel Lafond en 1822, respectivamente, ayudan a ilustrar lo mencionado: Saliendo del Callao, se percibe a la derecha la población de Bellavista, y poco después, hacia la izquierda, una espesura de cañaveras que sirve para que los ladrones se embosquen (CDIP6, Tomo XXVII, Vol. 1°, p.123). Las cañas, llamadas carrizales, sirven a menudo de refugio de numerosas bandas de ladrones, cuyos hurtos se realizan impunemente en esta ruta [Bellavista, Callao], que es, sin embargo, muy transitada (CDIP, Tomo XXVII, Vol. 2°, p.105). Los asaltantes generalmente se apropiaban de objetos de valor, pocas veces mataban o herían a sus víctimas, y los que se resistían solo acababan golpeados. No siempre tenían armas y se valían de lo que podían conseguir, en especial cuchillos y galgas. Como ya lo demostró Alberto Flores Galindo, la imaginación colonial exacerbó la acción de los bandidos como resultado de la combinación entre el recurrente temor de la clase dominante y el entusiasmo que el bandido, como hombre libre, despertó en una sociedad que admite el trabajo esclavo (Flores Galindo, 1991, pp. 111-117). Para la segunda década del siglo XIX, dicha actividad adquirió características endémicas, tal como lo describe el viajero Vasilii Mikhailovicht Golovnin en 1818: […] Perú no tiene ninguna policía; aun entre Lima y el puerto del Callao es peligroso viajar de noche porque pueden robarle y matarle a uno. Eso ocurre aquí con frecuencia y el gobierno no toma ninguna medida para poner fin a tal daño. […] sucede en ocasiones que los particulares, los jóvenes de buenas familias, se reúnen en grupo armado y salen a buscar fama en el campo del honor policiaco, a decir, a prender a ladrones. Si los prenden, el gobierno los 6 Colección Documental de la Independencia del Perú, en adelante CDIP.
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