Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Andrés Gálvez 152 de Loyola –tío de Martín García– junto a San Francisco de Borja –padre del novio de Ana María, Juan Enriquez de Borja– ambos santos intrínsecamente relacionados con la fundación de la Orden Jesuíta. Así, a través de ambos matrimonios protagonizados por los herederos de la Orden y las herederas del poder inka, se funda simbólicamente el poder ecuménico en el que se entrelazan ambas sociedades en colisión. Como nota Gisbert (2004), “era algo que se quería dar a conocer a nivel popular, pues no está escrito en documentos ni en libros, sino pintado en un lienzo a la vista de todos, suficientemente explícito que, aún para los que no sabían leer, pudieran comprenderlo” (p. 155). Aquí nos llama la atención especialmente la imagen de San Francisco, cuya biografía se halla marcada por la temprana muerte de la emperatriz Isabel de Portugal de quien fuera su caballerizo mayor y posterior guardián de su cuerpo en su traslado desde Toledo a Granada en donde sería sepultada. Al descubrir el féretro con el fin de corroborar su identidad al momento del entierro, Francisco de Borja quedaría impactado al ver el rostro descompuesto de la emperatriz, coyuntura que el mismo atribuye a su conversión religiosa. La imagen de este San Francisco en estrecha relación con la calavera de la emperatriz es típica en sus representaciones pictóricas artistas europeas renacentistas como el Lienzo de 1624 de Alonso Cano. Por su parte, la calavera tiene su aparición en obras como la de Hans Memling, en la tabla central del altar de Lübeck (1491), en forma asociada al crucifico. En dicha imagen es posible apreciar el calvario de cristo acompañado de los otros dos crucificados. De fondo en el cielo es posible divisar el sol y la luna. Hacia abajo aparece la calavera junto a algunos huesos desparramados como alusión al misterio del Gólgota. Sin embargo, en el barroco andino es posible encontrar el mismo motivo, como ocurre con la representación del Cristo en la Cruz de Guaman Poma (f. 935), lo que nos muestra cómo las temáticas y estilos estéticos son incorporados por los indios, transformando sus significados. En este caso, el dibujo de nuestro cronista muestra una exaltación de la calavera ubicada a los pies de la cruz. Para comprender el poder interpretativo de esta adaptación estética de la calavera como símbolo alegórico, es preciso rastrear la presencia de esta a lo largo de la Nueva Crónica. La podemos hallar en el capítulo de las Armas Propias, en donde el centro de atención del cronista se fija en mostrar el orden político espiritual propio, previo a la llegada de los españoles (Rivera, 2015). La calavera aparece ligada al culto a los ancestros en los cuatro suyus, en las escenas donde muestran los ritos en relación a los cuerpos momificados dentro

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