Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Andrés Gálvez 151 fundacional como referencia para el diseño de otras nobles incas, así como modelo para las múltiples Vírgenes María nacidas de la creatividad de los artistas andinos. De esta manera, este cuadro, como sucede con el conjunto del barroco andino, significa una penetración del poder y espiritualidad de la sociedad andina en el centro del poder colonial. Los descendientes indios y mestizos encontrarán aquí un espacio y un “apuntalamiento entre ellos y el poder virreinal” (Choque, 2014, p. 50). Del otro lado, la otra cara de esta “invensión ideológica” (Choque, 2014, p. 50) viene de la mano de Martín García de Loyola, quien toma posesión de Beatriz como una forma en el que el proyecto ecuménico Jesuita deja en claro su relación con el incario, al ser este capitán de conquista descendiente de San Ignacio de Loyola, uno de los fundadores de la Orden Jesuita. Choque (2014), también refiere en su análisis el empleo de los dedos índices en el cuadro, el cual es empleado en el arte desde el renacimiento para expresar mensajes reemplazando la gesticulación del rostro. Resulta interesan-te al respecto la mano de la Coya quien dirige su dedo índice a los tocapus, en los que figura el modelo de la actual whiphala, en una dirección terrenal “¿Estará refiriéndose al infierno?, ¿al uku pacha, aquel tiempo-espacio mundo interior de los incas? Y aunque hay algo perturbador creado por el gesto de este dedo, lo único certero es que el personaje está señalando su propio nombre en el suelo” (Choque, 2014, p. 56). Siendo la única del cuadro en poseer su reconocimiento de título nobiliario. El artista hace del gesto del índice un código propio para resaltar nuestra historia visual que perdurará en el sacrificio y apuesta femenina por el mestizaje, lo que abre las interpretaciones de esta imagen polisémica. De esta manera, para Choque (2014), el artista de este cuadro era un “profundo conocedor de los códigos del pensamiento y la religión inca” (p. 58), quien dejara detalles ocultos quizás incluso para la propia Orden de la Compañía de Jesús. El gesto de la mano (Barthes 1995) de este pintor habría producido así una narrativa oculta que quizá hallaremos en relación con la otra contraparte del cuadro, en la que aparece el matrimonio de la única hija de Beatriz con Martín García, la mestiza vestida a usanza española Ana María Lorenza de Loyola. Su mano derecha, a diferencia del de su madre, aparece no sujeta del de su conyugue en un gesto de autoafirmación, quizás queriendo dar cuenta del conjunto de privilegios y títulos noviliarios heredados por ambas vías de descendencia. Pero no es si no al centro del cuadro donde se destacan a dos firguras clave de este cuadro como dispositivo de poder colonial; aparece San Ignacio

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