Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Andrés Gálvez 150 mación del poder político precolonial, a través de retratos de todos los “reyes” incas y las “reinas” coyas, en un contexto en que la sociedad colonizada accedía a los espacios de poder virreinal por medio del parentesco en el que mujeres de la elite andina contraían matrimonio con la nobleza colona. La nobleza incaica que apostó por la táctica de la seducción para enfrentar la dominación española pudo acceder a privilegios comparados al de la nobleza europea, quedando exentos de tasa de impuestos al ser descendientes de la elite inka. A través de estas “imágenes idealizadas” de pintores anónimos, se dio un espacio, un “vehículo de propaganda subalterna”, en el que confieren un espacio de poder a lo femenino en medio de la sociedad patriarcal colonial dominante (Choque, 2014, p. 48). El lienzo del matrimonio de la Ñusta Beatriz se perfila lo ch’ixi en toda su complejidad, en él se conjugan “atemporalidades visuales y narrativas típico de la pintura Cusqueña”. Aparecen en el fondo de la derecha pictórica de la imagen, los actores de la elite indígena que advenían la situación del Tawantisuyu que se encarnaría en la biografía de Beatriz. La decisión de su padre Diego Sayri Tupac Inca, descendiente de Huayna Capac, la llevan a ella y a su madre Cusi Huarcai a abandonar Vilcabamba –el último territorio de soberanía inka- y refugiarse en Cusco, aspirando a negociar con los conquistadores. Sin embargo, Tupac Amaru I, quien decide una táctica más confrontacional, provoca que el virrey Francisco de Toledo decida someter por la fuerza a las fuerzas rebeldes de Vilcabamba y romper negociaciones. Martín García de Loyola, encargado de la captura de Túpac Amaru, obtiene del virrey la recompensa de contraer matrimonio con la legítima heredera del poder del Tawantisuyu, vínculo que interrelaciona en forma fundacional dos proyectos civilizatorios en conflicto (Choque, 2014). Por un lado, la imagen idealizada en el retrato de Beatriz Ñusta encarna símbolos, códigos y significados que la hacen portadora del pensamiento, religión y conservación del proyecto político andino. El autor, probablemente influenciado por la referencia de los trajes de las coyas presente en el Nueva Crónica de Waman Poma, incorpora en su indumentaria los tocapus 11 que refuerzan la idea de que Beatriz no sólo es heredera de territorios, sino también es depositaria de poderes rituales y espirituales relacionados con la fertilidad de las tierras. El tupu, por su parte, corresponde a una mezcla de modelo inca con el modelo de las joyas europeas. Su imagen quedará instaurada en forma 11 Sistema ideográfico de poder tejido por las mujeres en el Tawantisuyu que comunican unidad de pertenencia, así como un conjunto de poderes rituales y simbólicos de un determinado grupo social.

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