Yuyarccuni Año II N° 2 Andrés Gálvez 143 Figura 10. Fiesta de los Collasuyus. Fuente: Guaman Poma, 1615, http://www.kb.dk/permalink/2006/poma/326/es/text/?open=id p349552 Ahora bien, si tomamos esta imagen y la comparamos con el presente de los Bailes Chinos, podemos ver e inferir un sin número de rupturas con el orden prehispánico: el tambor hoy en día es ejecutado tanto por hombres como mujeres, lo mismo para con las flautas; los trajes han incorporado la simbología de la religión invasora, así como también los logotipos de la nación republicana como son las franjas tricolores o la bandera en el caso del Alférez. De esta manera, vemos cómo la imagen actual de esta práctica se ha recargado del influjo de imágenes coloniales y postcoloniales, sedimentándose en los cuerpos de las/los bailarines. Sin contar el influjo de la espiritualidad new age, que se ha tomado en las últimas dos décadas una buena parte de la sensibilidad de la gente que se siente cercana o en la causa del reconocimiento de saberes ancestrales o de pueblos originarios, lo cual es por su puesto aplicable a la comunidad académica. En esta complejidad social creo que es perfectamente aplicable para la cofradía de Baile Chino en la que yo me inicié. Se trata de una comunidad heterogénea de amigos y amigas de múltiples edades, creencias, posturas políticas, etc., con los/as cuales compartimos una sensibilidad con estas fiestas que se activa, de maneras distintas, a partir de la interpelación que nos provoca el despliegue de esta expresividad ritual. Como sucede con otras hermandades
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