Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Andrés Gálvez 142 el plano visual sería nulo, pues el catolicismo y la “chilenidad” propias de la estética de la globalización habrían ocupado por completo esta dimensión en los Bailes Chinos (Pérez, 2017). Sin embargo, desde la perspectiva histórica elaborada por Rivera (2010), estoy convencido de que las imágenes justamente nos pueden ayudar a descubrir los sentidos censurados por la lengua oficial, por lo que disiento con lo expuesto por el etnomusicólogo. En este esfuerzo, el testimonio escrito y visual de Guaman Poma (1615), habría retratado, en uno de sus casi cuatrocientos dibujos presentes en su carta de mil páginas dirigida al Rey de España, una escena que nos evoca súbitamente una fiesta de Bailes Chinos. Se trata de la imagen de la “Fiesta de los Collasuyus” (ver Figura 10) correspondiente al capítulo “Armas Propias”9 de la misma obra. Podemos apreciar allí la doble hilera masculina de “takies” en las que soplan unas flautas de características similares a las flautas chinas, y una mujer tocando la wancara o caja de percusión gigante, a través de un ordenamiento visual izquierda-derecha en el que el cronista nos da cuenta de la doble jerarquía complementaria de género presente en la sociedad andina tal como él la oyó y vivió (Rivera Cusicanqui, 2010, 2015). En estos contextos rituales es usual encontrar estrictamente a las mujeres ejecutando las percusiones y a los varones los instrumentos de viento salvo algunas muy específicas excepciones. Podemos proyectar en esta imagen una clara implicación qhipnayra10 en el que el pasado prehispánico se reactualiza en el presente de los Bailes Chinos, al son de continuidades y rupturas propias de cada reactualización de la memoria (ver Figura 11). 9 De acuerdo al índice temático elaborado por Rivera Cusicanqui (manustrito inédito). La autora entiende por un solo capítulo al contenido que aborda la teoría de lo propio, es decir, las fiestas, culto a los ancestros y wak’as, el calendario ritual, las calles de jerarquía etaria, entre otros. El capítulo se lo titula Armas Propias y pertenece a una página de título. 10 Se refiere, al método desarrollado por Rivera y el equipo THOA (Taller de historia oral andina) de La Paz, a partir del descubrimiento del aforismo aymara “Qhip nayr uñtasis sarnaqapxañani”, que generalmente traduce como “mirando el pasado para caminar por el presente y el futuro”. Este método implica así la idea del pasado que esta frente a los ojos (Nayra = pasado, ojos) que corresponde al Nayra Pacha (Ñaupa Pacha en qhichwa) y de un futuro que está a las espaldas (Qhip = futuro, espalda), de manera que podemos hallar frente a nuestros ojos (como en los dibujos de Waman Puma o en las imágenes de las procesiones andinas) un pasado no superado a partir del cual podemos crear futuro (Rivera C., 2010, 2015; Rivera C. y el Colectivo, 2010).

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