Yuyarccuni Año II N° 2 Andrés Gálvez 136 la mujer no se suicidó, se trató de un ahorcamiento producido por terceros, de los cuales aún no se hayan culpables6. Justamente, podemos decir con Silvia Federici [2004] (2010), que Cada fase de la globalización capitalista, incluida la actual, ha venido acompañada de un retorno a los aspectos más violentos de la acumulación originaria, lo que demuestra que la continua expulsión de los campesinos de la tierra, la guerra, y el saqueo a escala global y la degradación de las mujeres son condiciones necesarias para la existencia del capitalismo en cualquier época (p. 22). Violencias y contradicciones de un pasado no superado que quedan encubiertas en la modernidad capitalista. En este horizonte, la labor intelectual crítica en materia de nuestra memoria colectiva resulta imprescindible, por lo que comparto las reflexiones de Emanuel Rivera (2017) en torno a los debates desarrollados en el primer Congreso Internacional sobre Magia y Religión en los Andes Prehispánicos y Virreinales celebrado en Lima, donde destaca la tarea de replantear nuestra historia acorde a las coyunturas socioeconómicas de nuestro presente, problematizando otra vez la cuestión de “lo andino”, “lo indígena” y nuestro “pasado prehispánico”. Se trata de volver la mirada al pasado para la búsqueda de saberes que nos ayuden a dibujar colectivamente nuevas utopías y horizontes, este es pues el objetivo del presente trabajo. Pretendo así aportar al aphtapi u “olla común” de perspectivas para la reactualización de nuestra memoria, a partir de mi propio enamoramiento con lo andino que me llevó atravesar fronteras nacionales y epistémicas, recorriendo nuestra región andina por un taki-thaki7 que desembocó en reconocer, en el punto de partida del viaje, es decir, en el paisaje en el que nací y crie, un nudo importante de nuestra memoria que en principio daba la espalda. Un recorrido que me volvió mi mirada a las iglesias e imágenes cristiano-católicas, aunque ahora con otras manchas en mi perspectiva. Me pronunciaré a partir de mi experiencia inmersa en un particular complejo ritual festivo mestizo propio del norte chico y zona central de Chile, –la región de los valles transversales y del valle de Aconcagua– manifestación de una religiosidad popular que, como es común en la región andina, convoca 6 Véase el testimonio de su marido Ruben Collío en http://radio.uchile.cl/2018/01/18/esposo-demacarena - valdes-que-se-sepa-que-a-la-negra-la-asesinaron-por-ser-mujer-y-alzar-la-voz/ 7 Taki-thaki es un heterónimo pareado quichwa/aymara que significa canto y camino aludiendo a una territorialidad sonora. Por separado, taki significa danza, por su parte thaki refiere a un sendero o camino asociado a los ceques, y que combinado con la palabra aymara amt’aña (recordar) significa un pasaje al pasado a través de la memoria (Rivera Cusicanqui y El Colectivo, 2010).
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