Yuyarccuni Año II N° 2 Eliseo Huamantica 129 Rosario.”14 Esto último también es posible encontrar en una lista publicada en 1939 donde podemos notar que una de las principales advocaciones para los españoles e indios es la de Nuestra Señora del Rosario y esto daba la posibilidad que el nombre de algunas cofradías se repitan y se generen ciertos líos judiciales como los que se narran para 1663 cuando un grupo de españoles funda una cofradía de nombre “Cofradía de las Benditas Ánimas del Purgatorio”, esta cofradía tenía el mismo nombre que una cofradía exclusivamente de indígenas que ya tenía propiedades como casas y tiendas en la Plaza de Armas de Huaraz, esto dio pie a que la cofradía de españoles quiera suplantar a la de indígenas dejándolos de lado a estos últimos15, debemos mencionar que estos litigios eran resueltos por el Juzgado de Cofradías.16 Cabe mencionar que los requisitos que se mencionan en el documento no eran exclusivos para las cofradías en provincias sino también en las de Lima; cabría pensar que si en Lima estaba la élite española y tenían más relaciones de poder sería más fácil; sin embargo, podemos encontrar para 1754 que aún se solicitaban y se cerraban cofradías por no haber seguido el procedimiento regular de fundación de cofradías como la “Esclavitud del Corazón de Jesús y Tránsito feliz de María Santísima Nuestra Señora”17, esto a pesar que para esta época ya se había generalizado la fundación de cofradías sin tantas regulaciones por parte de las autoridades18, posiblemente, debido a conveniente existencia y proliferación por el caudal económico que significaba para las iglesias en cuanto a gastos básicos como mantenimiento, decencia, personal, curas, emolumentos, incluso para gastos del mismo Virreinato como en la etapa de la independencia, así también como arma de persuasión para no ser parte de una tendencia separatista. En torno al aspecto económico no son pocos los estudios que hay sobre una y otra cofradía. En su conjunto, la renta que producían estos bienes casi era de exclusivo beneficio de la Iglesia, porque la cofradía estaba obligada a pagar el trabajo ritual de cada uno de los párrocos en cada una de sus celebraciones rituales y el mantenimiento, reparación, construcción y compras para el culto y ornamentos. Además, encontramos que una de sus principales 14 Wiese sería de los primeros en el caso la historiografía peruana del siglo XX en incluir a las cofradías dentro de sus descripciones de la colonia. 15 Véase Varón (1983) para mayor referencia. 16 Se había desarrollado toda una estructura para la correcta administración de las cofradías como el caso de los Juzgado de Cofradías. Véase en profundidad a Ricardo Temoche (1987). 17 Ver Herráez y Sánchez (1952) publicado en “Anuario de Estudios Americanos”, p. 2. 18 Vega realiza uno de los primeros trabajos sobre cofradías para la revista Diálogos en 1999.
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