cambiaron la película y su respuesta, y esto créeme lo he investigado bastante a fondo, es que se sienten amenazados por estas nuevas mujeres que son dueñas de sí mismas; lo que les genera una especie de parálisis, y al final la vuelta que da el miedo es que terminan por no querernos. No es que tengan mala voluntad, es que la amenaza es muy fuerte. Y, como siempre, los hombres siguen eligiendo no lo que quieren sino lo que les conviene. Pero el miedo no solo se produce porque las mujeres sean más dueñas de sí mismas o tengan mayor autonomía en sus decisiones. Existe miedo a la forma como se están planteando su sexualidad. Finalmente la búsqueda de identidad implica una toma de conciencia de cómo manejar y asumir tu cuerpo. Evidente, y éste es un elemento clave de El albergue. El hecho de que ahora las mujeres se hayan adueñado de su cuerpo, de sus propios deseos y que sepan lo que quieren, ha deserotizado mucho la relación hombre-mujer, y ha originado que los hombres las castiguen. ¿Amándolas menos? Y privándolas sexualmente. Nunca se ha hecho menos el amor que en esta época. El tema es el castigo inconsciente. Yo creo que ningún hombre piensa que no está haciendo al amor con su mujer para castigarla. Pero inconscientemente al final es eso. Tú eres dueña de ti misma, tú sabes lo que quieres, tú sabes qué puedes, entonces arréglatelas, y por eso hay cada vez más opciones de mujeres hacia mujeres y de hombres hacia hombres. Estamos hablando de la crisis de un modelo de pareja tradicional. Lo que me parece relevante es que mientras los valores de la pareja convencional están cuestionados, los valores de la nueva pareja ni siquiera están en formación para las mujeres que pertenecen a una generación de transición. Sí, a nosotras nos ha tocado la peor parte porque ya sabemos lo que les tocó a las mamas y que las hijas van a vivir mejor. Pero yo tengo un par de intuiciones sobre ese nuevo modelo. Creo que el matrimonio planteado como está no va a terminar nunca porque conviene incluso como unidad económica, pero el amor o la felicidad dentro del matrimonio eso está cada día más en duda. Esta estructura mata, ahoga, y está pensada más para favorecer a los hombres que a las mujeres. Como al final el impulso vital de los hombres está dirigido hacia el exterior, les conviene que haya una mujer en la casa que se haga cargo de él y de los hijos. Entonces él llega de vuelta del mundo importante al mundo cotidiano que ya tiene una estructura con una mujer presente. La mujer ha estructurado todo, somos eficientes, somos prácticas. Yo creo que para los hombres el matrimonio es el gran cuento, somos nosotras las que lo estamos pasando mal. ¿Son las mujeres las que ya no creen en el matrimonio? Evidente, porque ya no nos pueden pasar más películas, ya no creemos en las películas que nos contaron cuando éramos chicas. Lo que todas queremos es paridad, relaciones horizontales, no queremos más jerarquías, no queremos ser hijas de
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