moral de cada uno. Ahora somos mucho más libres y tenemos que aprender a vivir con esa libertad. ¿Y cómo influyó ese proceso en la relación de pareja? Muchísimo. El gran cambio que se ha dado aquí y diría que en el mundo es una revolución en la relación de la pareja. La mujer no sólo se ha incorporado al trabajo, sino que ahora tiene un puesto y un rol social que antes no tenía. En el hogar se comparten las responsabilidades, se tienen hijos con mayor decisión de la pareja; y si antes el hombre español no osaba fregar los platos ni compartir las tareas domesticas, en cambio ahora muchos lo hacen sin mayor problema. En todos los ámbitos de la sociedad española están las mujeres presentes, y esto significa un cambio muy importante, sin que por ello los hombres se sientan amenazados como ocurre en Estados Unidos. Quizá porque aquí los hombres tienen el poder. Ha habido una importante incorporación de la mujer, pero ningún desplazamiento de los hombres. Y si hablamos de literatura, en los congresos, en obras citadas, la mayor parte son títulos masculinos. Los críticos literarios son en su mayoría hombres y el control de todo núcleo de poder sigue en manos de los hombres. ¿Te cambió la vida la notoriedad que adquiriste cuando recibiste el premio Planeta? Para mí eso no cambia la vida. Lo que sí significó el premio Planeta fue la posibilidad de dedicarme a la literatura, a lo que más deseo: estar en casa y escribir que creo es lo único que sé hacer.
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