Voces y cantos de las mujeres

machos extremos en mi camino, pero eso le pasa a todo el mundo. Pero en mi profesión sólo he recibido signos de generosidad. Quizá, en un tono muy exigente, podría decir que la crítica en México no se ha especializado en reconocerme, pero tampoco me dediqué a buscarla. En cambio con los editores he tenido suerte. Ahora me edita uno que tiene que ver con mi marido, pero en los primeros cinco años lo hizo uno al que yo no había visto en mi vida. Me llamó por teléfono para proponerme que hiciera un trabajo en su editorial, y yo le dije que lo que necesitaba era alguien que me publique. Me preguntó cuánto tiempo requería para escribir un libro porque a él le gustaba mi columna en “Ovaciones”, y yo, como buena ingenua, le dije seis meses. Bueno, me dijo, yo te pago lo que ganas en el Museo del Chopo durante seis meses y me entregas un libro. Por supuesto me pagó durante seis meses y yo no entregué ningún libro, pero pude vivir, ahorrar y escribir hasta que le entregué los originales. Creyó en mí sin ninguna mesura, sin ninguna recomendación. Entonces has tenido una vida suave. He tenido épocas de suavidad absoluta, otras no. He disfrutado muchísimo. A veces me cuesta trabajo decirlo, pero la verdad es que he sido afortunada. He tenido muchos días infelices en mi vida y quizá tenga otros que lo sean más. También he tenido días de enorme felicidad y es probable que los tenga mejores. Hace poco mi mamá se recibió de antropóloga y después de la fiesta le dije que nunca la había visto tan feliz, y ella me respondió que probable ese había sido el día más feliz de su vida, y tiene 70 años. Quiere decir que existe esa esperanza para la vejez, saber que voy a tener otro día más feliz, otros días más felices. ¿Y hablando de mal de amores, ¿amas sin medida, intensamente y con locura? Me he enamorado bastantes veces, pero creo que se necesita más locura para tener una pasión permanente, un amor permanente. Yo he tenido mucha locura para tener amores que no son permanentes, y, sin embargo, cuando veo que llevo 17 años viviendo con el mismo hombre, queriéndolo, creo que esta es una locura mayor. Se necesita, tal vez más talento y más esfuerzo que el de un amor pasajero. Para que siga teniendo magia, para que te siga gustando, para que te emocione todavía.

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